Doña Florero en una caja

Érase un presidente de una caja de ahorros andaluza que no sabía siquiera lo que era un fondo de inversión. En la entrevista, un lustro ha, no se apartaba ni un milímetro del cuestionario rellenado por su gabinete de prensa, loado sea, y sudores le corrían cuando el periodista alteraba alguna de las preguntas. Era financiero por obra y gracia del partido, un mero florero decorativo, como a sí misma se describiera, para lavarse culpas e imputaciones, doña Pilar Giménez-Reyna, presidenta de Gescartera. Yo no sé nada, pero cobro.

La gran asignatura pendiente de las finanzas andaluzas no es la de las fusiones. Esta última quedaría aprobada si en sus consejos de administración se sentaran profesionales, y no políticos que acceden a los órganos de dirección por fidelidad a las siglas y con el sumo agradecimiento de completar su propia cartera con las jugosas dietas. Al margen de la pecunia, su desinterés es tan grande que no pocas veces entran en las reuniones sin haberse leído el orden del día, ya votaré lo que me digan.

Se me podrá alegar que no hace falta saber de números para dirigir una compañía, es mejor ser estratega y tener visión de futuro. Pero en esta empresa llamada caja de ahorros, donde el negocio son los números, o los conoces al dedillo, en especial por dónde entran y por dónde salen, o corres el riesgo de cometer locuras, ya sea por enajenación propia (¡viva el ladrillo!) o inducida (y aquí entran los proyectos que las comunidades autónomas, que tutelan a estas entidades, estiman estratégicos y terminan siendo un fiasco).

Se me podrá alegar, también, el carácter social de las cajas de ahorros, y para eso está la sociedad representada vía partidos. Pues bien, tal responsabilidad la percibo en la Obra Social, mas no en la actividad financiera, porque a la hora de cobrar por los créditos son tanto o más careras que la banca, y al pagar intereses por los depósitos son tanto o más rácanas que la banca.

El debate de la despolitización de las cajas de ahorros es tan viejo como difícil de creer. No me refiero a sacar a todos los políticos de la cúpula directiva de una entidad, porque hay políticos tan bien preparados como cualquier banquero, sino a aquellos cargos públicos (alcaldes, concejales, presidentes de diputaciones, parlamentarios) que poco o nada aportan, salvo su condicionado voto. Y esto es válido aquí, en Andalucía, o en Madrid, donde asistimos a la encarnizada lucha entre Esperanza Aguirre, presidenta de la comunidad, y Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de la capital, para ganar peso, en el primer caso, o no perderlo, en el segundo, dentro de Caja Madrid.

El día que los sillones de los consejos de administración estén copados por “profesionales” (palabra de José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía), la asignatura de las finanzas andaluzas quedará definitivamente saldada. Y los floreros, en el pasillo, a decorar.

No puedo callarme una maldad. ¿Se imaginan una reunión entre Emilio Botín, presidente del grupo Santander, y mi entrañable florero?

P.D.

La parva.

La Consejería de Agricultura y Pesca ha constituido la Mesa de Interlocución con las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA. Cuando leí la convocatoria no me lo podía creer. Toda la vida hablando, dialogando y negociando y ahora resulta que hacía falta interlocución…

La simiente.

José Ignacio Goirigolzarri se va del BBVA con una pensión vitalicia de 3 millones de euros anuales. Se trata de un ejecutivo que, junto con el equipo presidido por Francisco González, ha llevado al banco a un puesto privilegiado en el ranking mundial. Su pensión es muy elevada, sí, y causa estupor en tiempos de crisis, pero ¿cuánto ha ganado el banco con su gestión?  Recordemos. BBVA es una empresa privada, sus accionistas deciden. Echemos cuentas de cuánto nos cuestan los malos gestores y carguillos de las empresas públicas, y aquí en Sevilla tenemos unas cuantas. Al menos Goirigolzarri a mí no me toca el bolsillo, los malos gestores y carguillos de empresas públicas, sí, porque sus sueldos los pagamos todos.

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3 thoughts on “Doña Florero en una caja

  1. Barquero says:

    ..He conocido a «varios» Presidentes de cajas andaluzas,todos socialistas y creame que se queda ud.corto en su comentario.
    Pero donde la fauna politica(en el sentido peyorativo del termino)muestra su catadura es entre los llamdos «consejeros»,los he conocido y los conozco que «casi» no saben hablar y,por supuesto,no saben ni escribir,….pero ahí estan .

  2. Me llamaban wi-fi says:

    Enhorabuena por este blog y mucha suerte. Completamente de acuerdo con todo, salvo en una cosa: Gorigolzarri sí que nos toca el bolsillo a todos, desde el momento en que en épocas difíciles el gobierno tiene que salir en ayuda de los bancos en busca de un supuesto interés común. Un poquito de mesura con las indemnizaciones, en estas circunstancias, sería de agradecer.

  3. Barquero says:

    Para me llamaban Wi-fi.
    El Gobierno no ha dado un euro ni al B. Santander ni al BBVA,los unicos que podrian molestarse con esa indemnizacion serian los accionistasdel Banco,.nunca los ciudadanos.
    Si que deberia ud. indignarse, con los millones que NOS ha costado la quiebra de la CCM por la mala gestion del socialisto Moltó.
    ¿Sabe ud. que indemnizaciones se paga a los Presidentes de algunas cajas andaluzas?,…¡pregunte¡¡….y no suelen llevar 30 años …….

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