El perol de Nüremberg

Sucedió en Nüremberg. Allí acudieron, en febrero pasado, altos cargos de la Consejería de Agricultura y Pesca para promocionar las producciones andaluzas en la que es la feria internacional más importante para el campo ecológico, Biofach, y, de paso, presentar a los empresarios y a la prensa la edición 2009 de Biocórdoba, una muestra similar, aunque en pequeñito. Despliegue de medios, periodistas de varios países, qué grande que iba a ser esta vez el certamen regional, que también es el único de su especialidad en España, cuánta gente nos iba a visitar, gran volumen económico el que íbamos a mover. Pues bien, Biocórdoba no se ha celebrado, lo hará en 2010.

Entiendo los argumentos de sus promotores para cancelar la cita, que pasan por la crisis económica y el estrés de las empresas agroalimentarias regionales por asistir a tanta feria, y recordemos que Andalucía Sabor, en Sevilla, y Biocórdoba casi coincidían en el tiempo. Sin embargo, me pregunto qué imagen de seriedad quedará de un evento anunciado internacionalmente por la Junta de Andalucía si es que, por otro lado, algo interesó a los presentes en Nüremberg, espero que sí, y lean lo que sigue, que promete.

Uno no acierta a veces a captar la trascendencia de los acontecimientos planetarios, expresión acuñada por el don de la palabra de Leire Pajín, secretaria de Organización del PSOE, y lo del don va con ironía, por si alguien no lo capta. En la rueda de prensa que en la citada ciudad alemana dio el entonces director general de la Producción Ecológica, José Román Montes, tras especificar las bondades de la muestra cordobesa describió el cierre previsto para la muestra cordobesa, que consistía, detalló, en un perol, que es tanto una salida campestre con su comida incluida (tipo romería) como un utensilio de cocina. Menos mal que dijo ecológico, así entendimos que se trataba de gastronomía, no de vasija metálica.

Imagínense la cara de los periodistas españoles allí sentados. Pero fíjense, sobre todo, en la de aquel rubio y sonrosado intérprete alemán al oír eso del perol y explicarlo, a su manera y creo que lo dejó ir, a sus conciudadanos.  El perol en Córdoba es algo tradicional, pero en Nüremberg quedaba desapercibido como acontecimiento planetario.

Y aquí llego a una de las carencias de la agroindustria andaluza. Envidia me daban en Biofach los stands italianos, ellos sí saben vender, y aunque quizás tan sólo sean imagen, la comida entra por los ojos y después, por el paladar. Las cosas están mejorando, por supuesto, y ahí se reflejan en los esfuerzos de la asociación empresarial Lándaluz, que preside Manuel Jurado, y del director general de Industrias y Calidad Alimentaria de la Junta, Ricardo Domínguez. La vinculación que han hecho entre agricultura, agroindustria y gastronomía en la feria Andalucía Sabor es todo un acierto. Ideas como ésa hacen falta, porque abundamos en lo mejor, los productos, y escaseamos en imaginación para colocarlos en el escaparate internacional.

Estar presente en una feria alimentaria no consiste sólo en colocar un expositor con productos en cuatro baldas, escatimando, con sumo espíritu tacaño, las muestras de prueba para los visitantes. Empresarios, véndanse, inviertan en marketing, en publicidad, en diseño, pónganle algo de gusto. Consejería de Agricultura, ayúdelos en esta materia. Y después, si quiere, vayámonos todos a perolear.

P. D.

La parva. A la Consejería de Economía y al PSOE se le está atragantando la reforma de la Ley de Cajas de Andalucía, en especial el apartado de la singularidad de Cajasur por haber sido fundada por la Iglesia. El respeto al pacto de fusión con Unicaja será escrupuloso, sobre todo durante el periodo transitorio. Las cosas cambiarán después.

La simiente. Mi querido Pedro Sánchez-Cuerda, director de Explotación del grupo La Raza. Le admiro. Ojalá hubiera tantos empresarios como usted que, ante los (presuntos) trapicheos de los gestores públicos, denunciaran los casos y no se prestaran, pues, a la dádiva (presuntamente) corrupta. Fíjese cómo, tirando del hilo, estamos conociendo la madeja y los (presuntos) manejos en Mercasevilla. Cuán contento se mostraba usted cuando, en la serie Marcaje al Empresario que publica cada domingo El Correo de Andalucía, decía en diciembre pasado: “El proyecto que más nos ilusiona es montar una escuela de hostelería en Mercasevilla, con restaurante y cafetería en sus instalaciones. Si todo va bien, será realidad en el primer semestre de 2009”. Lástima.

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