Cañete ya no tiene IDEA

La salida de Jacinto Cañete de la dirección general de la Agencia IDEA, adscrita a la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, ha causado sorpresa en este departamento. De hecho, a su titular, Martín Soler, le pilló con el pie cambiado y no supo realmente qué responder al ser preguntado al respecto el pasado martes tras la reunión del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía.

Soler ni confirmaba ni desmentía, y sólo apelaba a la plena libertad del protagonista para decidir su futuro. Se entiende la prudencia del consejero, pero clama al cielo tal respuesta, habida cuenta de que Cañete no es precisamente un directivo de medio pelo, sino quien lleva las riendas de un grupo empresarial que muchos millones de euros cuesta a las arcas públicas andaluzas. Sólo citemos Santana, y vaya escalofríos presupuestarios que entran.

La de Jacinto Cañete ha sido una decisión personal, según dicen fuentes de su entorno, tras ver una “oportunidad profesional” su fichaje por parte de la multinacional de auditoría y consultoría PricewaterhouseCoopers, que le reserva un puesto de relevancia sin los marrones que entraña IDEA, los dos últimos, la aeronáutica Alestis y el grupo naval Astilleros de Huelva y Sevilla, más el sempiterno de Santana Motor.

Una cosa es la empresa privada y otra muy distinta, la pública y política. Gestionar la primera se rige por criterios estrictos de rentabilidad económica, mientras que en la segunda la rentabilidad que prima es la social (adobada no pocas veces de tintes y vicios políticos) aunque esté sustentada exclusivamente sobre el dinero de todos los contribuyentes.

No entiendo a quienes se sorprenden de que un alto cargo en una empresa pública gane más que el propio presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán. ¿Qué reputado directivo va a asumir las riendas de aquélla y enderezarla con un sueldo de político? No son pocos los que, al entrar, quieren y confían en cambiar las cosas, pero se encuentran con la tozuda realidad de que la gestión pública se encuentra en las antípodas de la privada y salen frustrados, y se termina por dar la encomienda a políticos de tres al cuarto, que crecen como setas.

Pero a lo que íbamos. El todavía director general de IDEA, quien en su día como director de la escuela de negocios EOI en Andalucía críticó, y con dureza, las estrategias regionales de innovación, alteró su severo discurso para así adecuarse al nuevo sillón que le ofreció el ex consejero Francisco Vallejo. Gajes del oficio. Llegaba con buen nombre y con reputación entre los suyos.

En este tiempo, ha tenido que sortear decenas de obstáculos para gestar la compañía Alestis, heredera de Sacesa, con vaivenes en un accionariado cuya constitución se demoró año y medio y que al final han tenido que sacar adelante el capital público y el de las cajas de ahorros andaluzas. En su descargo, una crisis económica que debilitó a otros posibles socios potenciales y que se trata de una industria, la aeronáutica, que requiere mucho capital inicial y se cuentan con los dedos de una mano los empresarios arriesgados.

En esta firma aeronáutica Jacinto Cañete ejerce la presidencia no ejecutiva, pero se desayunó hace apenas dos semanas que el ex presidente de EADS-CASA, Carlos Suárez, podría relevarle en el cargo a propuesta de quien tiene a aquél en nómina, la propia Consejería de Innovación. Por lo demás, la cuestión laboral en esta empresa andaluza aún no está resuelta, y más de un disgusto dará. Tiempo al tiempo.

El conflicto naval, por su parte, se fue de madre, cuántos titulares ha dado y cuántas veces ha sido desairada la Junta de Andalucía por parte del armador onubense. La cuestión parece encarrilarse, pero quedan también frentes abiertos en unas negociaciones que se eternizan y en las que Cañete está directamente implicado.

Y, por último, en Santana Motor al final no se ha cumplido el pronóstico de privatizar el grupo automovilístico, propiedad de la Junta de Andalucía, adjudicándolo a otros inversores. Ni están ni se les espera.

Llovía sobre mojado. ¿Una liberación para Jacinto Cañete? Capacidad de trabajo le sobra, como reconocen quienes están a su alrededor. Pero la cosa pública quema.

P. D.

La parva. Va a tener la razón la tesis de Santiago Herrero, presidente de la patronal andaluza CEA, de que en las riendas de las organizaciones empresariales deben estar profesionales que le dediquen todo su tiempo. Los embrollos propios en los que está metido el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, con impagos de créditos y nóminas, están dañando la imagen de la patronal española. ¿Qué sería mejor, tirar la toalla, como parece que ha querido hacer, o seguir sudando la camiseta? Lo primero emitiría a la sociedad la sensación de que se rinde ante la crisis, cuando son muchísimos los empresarios que atraviesan una difícil situación. Con la segunda opción se corre el riesgo de dinamitar la unidad interna y que los asuntos personales sigan salpicando a la CEOE. Difícil papeleta. Será tema de análisis para otra ocasión en La Siega.

La simiente. Olé por la campaña de publicidad de Cruzcampo. Hecha de Andalucía. Orgullo patrio. Lástima su reducido ámbito geográfico de difusión.

La paja. Cuando las cosas van bien, las cajas mandan sus resultados con algarabía a los medios de comunicación. Cuando no lo van tanto, guardan silencio a la espera de que los difunda la CECA, como si el prolongar el tiempo de publicación pudiera borrar los números que no convienen. Más claridad, por favor, que mientras más haya menos sospechas habrá.

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