El viraje de Caja Granada

Una revolución silenciosa se está gestando en el seno de Caja Granada, que, hasta ahora, había revelado una defensa a ultranza de su independencia -y soledad en el caminar- en la configuración del nuevo mapa de las finanzas andaluzas. La renovación de sus órganos de gobierno y de la presidencia -de la que ha salido Antonio Claret García para dar entrada a Antonio Jara, profesor de Filosofía del Derecho y ex alcalde de la capital de la Alhambra, gracias al pacto entre socialistas y populares- ha creado un clima más propicio a las integraciones y alianzas con otras entidades y «en clave andaluza», como sólo estaría dispuesto a tolerar la Junta de Andalucía.

Fuentes financieras, políticas y sindicales consultadas destacan que la salida de Claret y, en conjunto, la renovación parcial de la asamblea general y el consejo de administración traen un nuevo escenario en el que Numancia ya no es tan Numancia, «se ha dado cuenta de que no puede quedar sola y aislada entre tanto movimiento de las cajas de ahorros». Ya no se esperan -añaden- reacciones enérgicas en torno al denominado Pacto del Saray -suscrito en 2001 por partidos, asociaciones empresariales y sindicatos de la provincia granadina y que dejaba a la entidad al margen del debate de las fusiones- y sí una «sosegada reflexión» respecto a qué quiere ser Caja Granada de mayor.

No en vano, si Antonio Claret García -cuya labor como gestor ha sido elogiada y, de hecho, será con probabilidad presidente ejecutivo del Banco Europeo de Finanzas, BEF o banco de las cajas andaluzas- hacía gala de un inmovilismo, su sucesor es todo lo contrario, al llegar con las manos tendidas, tanto hacia dentro de la propia caja -recordemos que en sus órganos se sientan partidos de distinta índole y también los sindicatos- como hacia el Gobierno andaluz y el resto de sus entidades hermanas.

Sus pasos están muy medidos. ¿Primera táctica? La ha llamado acuerdo estratégico de estabilidad institucional, que presentará de forma inminente al consejo de Caja Granada para lograr, indica, una «gran concordia social y política» en torno a esa entidad financiera.

Por tanto, el Pacto del Saray desaparecería -ya la consejera de Economía y Hacienda, Carmen Martínez Aguayo, señaló el verano pasado que este acuerdo había quedado desfasado- y vería la luz no tanto una muralla China, sino una defensa de su caja, de su papel para con la provincia, y abordando las cuestiones de futuro vía consenso y alejadas, pues, de ring del boxeo político. «Con una redacción que suponga un compromiso con su territorio, que guste a empresarios y a cuantos se sientan en ese órgano», dicen las fuentes.

Con este sosiego por delante, cuya expresión máxima sucedió en septiembre pasado, cuando el PP y el PSOE pactaron, sin ruido, al sucesor de Claret, se abrirá la negociación oficial para fraguar alianzas -la extraoficial existe ya con Cajasol, aunque de manera incipiente-. ¿De qué tipo? Si bien se habla de cualquiera, están aún frescas las «sensibilidades» como para que la caja granadina se embarque en un proceso de fusión puro y duro, aunque sea dentro de Andalucía. «(Esta entidad) no estará en ninguna operación que fragilice el sistema financiero andaluz», comentó Antonio Jara en su reciente visita institucional al jefe del Ejecutivo regional, José Antonio Griñán. Aunque, como es el caso de Cajasol con Caja de Guadalajara, también es posible una integración con entidades de otras comunidades, siempre que la sede social sea andaluza.

En el partido que sustenta el Ejecutivo de Andalucía, el PSOE, gusta especialmente la sintonía entre Granada y Sevilla. Se cumpliría así la denominada teoría de las dos torres: una tendría de líder a la entidad que resulte de la inminente fusión de Unicaja, Caja de Jaén y Cajasur, y la otra, la alianza entre Cajasol y Caja de Granada.»¿Dos torres?», se pregunta un alto cargo del PSOE regional. «¿Y por qué no una sola vía SIP»? El dirigente socialista hace, con esta insinuación, referencia a una futura alianza reforzada o Sistema Institucional de Protección -las entidades implicadas consolidan sus cuentas en una sola sociedad, aunque asegurando la independencia de cada una de ellas y sus marcas- entre las tres andaluzas. Aunque esa idea, reconoce, aún está lejana.

Por lo pronto, y después de las operaciones de Cajasol y Caja de Guadalajara y de Unicajasur, se abre la llamada Ruta de la Plata para la presidida por Antonio Pulido. Y si bien hay contactos muy sólidos, hasta el punto de que se barajaba una alianza con Caja de Extremadura antes de mayo, «es posible que todavía no se mueva ficha, que se aguarde hasta 2011 después de las elecciones, que en el caso extremeño coinciden las autonómicas y municipales», indican fuentes políticas. Otras, financieras ellas, ven ese proceso más cercano.

Lo que sí está claro es que Cajasol y Caja de Granada están por la labor de un SIP -e incluso con prioridad respecto a operaciones de menor calado, que Pulido ha dicho que llegarán-. Sirva como adelanto esta frase de Jara: «Tenemos que crecer. A la caja le va en ello su futuro».

P. D.

La parva (I). Deben reflexionar los sindicatos UGT y CCOO sobre las recientes y descafeinadas manifestaciones contra la reforma de las pensiones planteada por el Gobierno. Por un lado, es muy complicado que consigan un respaldo masivo si andan con titubeos, en un sí pero no contra el Gobierno, porque si las protestas eran un mero aviso, ¿había necesidad de salir a las calles o eran los sindicatos los que tenían necesidad de justificarse ante los afiliados? Por otro, en estos momentos de crisis económica, las movilizaciones hubieran sido más numerosas si se hubieran concebido contra el paro y para reclamar más medidas de creación de empleo, porque a quien hoy le falta trabajo quizás le dé igual alargar su vida laboral dos años más en el futuro. Y, por último, la reforma de las pensiones no es inmediata, y además está llamada a la negociación, mientras que el drama del paro es actual, y en esta crisis económica los sindicatos, recordemos, siempre han reclamado medidas para la inmediatez.

La parva (II). La presentación del concurso voluntario de acreedores por parte de Astilleros de Huelva no causa sorpresa, sino que era esperada. Cuando la atarazana solicitó al juez que la protegiera durante tres meses frente a los acreedores, tal petición, y según establece la legislación mercantil, llevaba implícita la obligatoriedad de suspender pagos transcurrido dicho plazo, existiera acuerdo o no con aquéllos, tal y como informó en su día El Correo de Andalucía. Es decir, que es un trámite judicial. Ahora con nuevos gestores y con la mediación de la Junta de Andalucía, es más posible que antes que aflore un convenio de acreedores satisfactorio que dé tranquilidad para encauzar el futuro de la compañía naval.

La simiente. Después de casi una década pleiteando, la Federación Andaluza de Cooperativas Agrarias (Faeca) ha conseguido que los tribunales le den la razón final respecto a la existencia de la sociedad Cecasa, creada en 2000 para almacenar aceite de oliva ante eventuales crisis de precios. Esta empresa fue cuestionada por las autoridades españolas de la Competencia, que la consideraron un mecanismo para fijar precios, algo prohibido por la legislación. El éxito judicial da aires a Cecasa y, de hecho, hay planes inmediatos previstos para su actividad, máxime cuando el sector olivarero está reclamando, por segunda vez en un solo año, que Bruselas autorice la apertura del almacenamiento privado (por el que se reciben ayudas) para sostener las cotizaciones del aceite.

La paja. Estos políticos me cansan, la verdad. Al hablar del paro, llevan un año mencionando de la desaceleración del ritmo del crecimiento, que suena así como la parte contratante de la primera parte. Seamos claros, por favor. Si el desempleo mantuviera los mismos aumentos porcentuales que en 2008 y 2009, en España no habría 4 millones de parados, sino 5 o 6, y en Andalucía no habría un millón, sino millón y medio o dos millones. Es lógico que, en términos porcentuales, la sangría laboral se vaya reduciendo, entre otras cosas porque cada vez es menor la sangre que derramar. Pero estos políticos se aferran a la estadística, que lo aguanta todo. Me pregunto si de verdad se lo creen o es consuelo de…

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One thought on “El viraje de Caja Granada

  1. Barquero says:

    Seguro que lo sabe.Parece,…se dice….se comenta que Cajasol ha puesto de patitas en la calle a un jefe de primer nivel,hacendado(de Hacienda),al que se le despidio improcedentemente,por lo que hubo que darle un paston con muchos ceros,…y oh¡¡ casualidad,ha sido fichado,por otro paston por la caja de Granada(el interfecto ha pegado un gran pelotazo),se imagina que cajasol y caja Granada entren en conversaciones de cara a una posible fusion,….el mundo de las cajas da para mucho

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