Cajas como ánimas del purgatorio

Qué lástima que Juan Ramón Quintás se haya ido por la puerta de atrás al dimitir de la presidencia de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA). Encandilados nos dejó a todos cuando, en junio de 2008, pronunció una auténtica lección magistral sobre los orígenes de la crisis internacional y sus efectos financieros, económicos y sociales en Los Desayunos de El Correo de Andalucía. Durante su mandato, esas entidades han gozado de su mayor etapa de prosperidad, hasta el punto de acaparar la mitad del negocio financiero sin abandonar la dimensión social, pero ha caído en dos grandes errores, ambos en la etapa final de su cargo. El primero, intentar dejar atada y bien atada la sucesión, para la que había elegido, a dedo, al presidente de Ibercaja, Amado Franco. El segundo, decir las verdades bien dichas (más que error, virtud), y ahí quedan sus constantes críticas a la intromisión de los políticos, en especial los locales y autonómicos, y a un futuro que, reforma legal de por medio, apunta a unas cajas convertidas es semibancos.

Un inciso. No mintió, pero tampoco fue sincero ante los periodistas y, por ello, tuvo la peor de las marchas posibles. En la rueda de prensa posterior al consejo de administración de CECA que se celebró la semana pasada en Sevilla, Quintás guardó silencio sobre la dimisión que había presentado minutos antes, y se presentó como si no hubiera pasado nada y restando importancia a las divergencias internas, ésas mismas que desembocaron en su renuncia. ¿De verdad se creía que un asunto de tal trascendencia iba a quedar de puertas para adentro en un órgano del que participan casi una treintena de presidentes de cajas cuyas espadas estaban desenvainadas? Un poco iluso.

Pero vayamos al meollo de la cuestión. Lo que está realmente sobre la mesa es qué modelo de cajas de ahorros se quiere para el futuro, y éste está a la vuelta de la esquina, una vez que concluyan el proceso de reestructuración de las finanzas y la vigencia del fondo de rescate de entidades, el FROB. Dice Braulio Medel, presidente de la andaluza Unicaja y quien invitara a Quintás a dimitir para así facilitar la búsqueda de un candidato que suscite mayor consenso que Amado Franco (encontrado en Isidro Fainé, máximo ejecutivo de La Caixa, la más grande entre las grandes), que nadie cuestiona el origen social de estas entidades ni tampoco la forma en la que están concebidos sus órganos de gobierno, esto es, con representantes de los fundadores, los impositores (ahorradores), los empleados (sindicatos) y las administraciones autonómicas y locales (políticos). Pero, reconoce, dentro de la “autonomía de empresa”, a las cajas se les debe proporcionar un marco de “más flexibilidad, más variedad y más alternativas”. ¿Para qué? Pues para encontrar vías de financiación adicionales y reforzar sus fondos propios más allá de los ingresos que reportan los intereses por créditos concedidos, las operaciones financieras y las emisiones de deuda colocadas en unos mercados internacionales cada vez más sensibles (así se ha demostrado durante esta crisis) a cualquier variación en las calificaciones puestas por las agencias de medición del riesgo de una inversión.

Subyacen en este debate dos cuestiones. La primera, la posibilidad de emitir cuotas participativas (como las acciones de las compañías), contempladas ya por la legislación española, si bién ésta no permite ejercer los derechos políticos sobre las mismas (es decir, que quien las compre no puede votar en los órganos de gobierno) y pone límites a la participación y a los beneficios que cabe distribuir (vía dividendos). La segunda, que semejantes cuotas sí lleven aparejados los mismos derechos que cualquier accionista en una empresa, y esto suscita recelos, cuando no el rotundo rechazo, de los sindicatos, pues, argumentan, conllevan la privatización de las cajas, titular escandaloso pero erróneo por cuanto estas entidades son privadas por mucho que en sus asambleas y consejos se sienten representantes de la sociedad y de las administraciones.

Sólo la CAM ha emitido hasta ahora cuotas participativas, el resto no se ha atrevido, aunque el debate abierto está, y ahí queda la sugerencia lanzada hace dos semanas por el presidente de Cajasol, Antonio Pulido. A medio o largo plazo, señaló, hay que buscar alternativas de financiación, sea por allí, sea por allá. Eso sí, y en esto coincide con Medel, sin restar recursos a la Obra Social.

Si la última reforma legal tuvo en la composición de los órganos de gobierno la cuestión primordial, en la que prepara el Gobierno central, además de retocar esa cuestión, su eje vital será el de la financiación. Y he aquí donde reside la importancia de que sea un presidente u otro el que, a través de la patronal CECA, encarrile la negociación con el Ministerio de Economía y Hacienda. Léase: que quien sustituya a Quintás sea un firme defensor de unas cajas de ahorros convertidas en semibancos aunque, eso sí, manteniendo su compromiso y representación social. Y en esta batalla están las grandes (no es casualidad el frente común que, en Sevilla, hicieran Medel, Fainé y el presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, quien no peca precisamente de socialista), mientras que las pequeñas y medianas (caso de Ibercaja y de Amado Franco) bailarán al ritmo que aquéllas les marquen.

P.D.

La parva. Sigamos con estas ánimas del purgatorio que son las cajas, quizás nos den desagradables sorpresas esta Semana Santa. No se quivocaba El Correo de Andalucía cuando hace ahora tres semanas publicaba un análisis en el que advertía de que la fusión de Cajasur y Unicaja, tras ocho meses de negociaciones y un ultimátum del Banco de España de por medio, pintaba mal, muy mal. Primero, por las cuentas de la entidad cordobesa, que al cierre de 2009 certificaron el peor de los escenarios posibles (los anteriores gestores, con la Iglesia a la cabeza, deberían pagar por el deshonroso honor de haberla conducido a las peores pérdidas de toda la banca española) y con un aciago 2010 en el que ha de afrontar el pago de sus multimillonarias emisiones de deuda. Y segundo, por un pacto laboral que ni llega ni tiene atisbos de llegar. A Unicaja siguen sin cuadrarle los números (el jueves de la semana pasada ya abordó este tema con Antonio Ávila, hoy consejero de Economía, y éste, a su vez, con Carmen Martínez Aguayo, entonces titular de esa cartera, ahora de Hacienda). Los curas cajeros incluso han vuelto a sugerir que mejor ser intervenidos por el Banco de España que entregarse a Unicaja, y a uno, si no fuera porque tiene sangre fría, le pide el cuerpo decir a ver si es verdad y los expedientan e incluso sientan en el banquillo de los acusados. Las palabras del gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, advirtiendo de que el legislador le había dado postestad para intervenir y liquidar una caja de ahorros cuando así lo estimara necesario y oportuno, eran otro clarísimo ultimátum a Cajasur. El pasado jueves la inquietud en Córdoba era máxima entre sus directivos. Ahora sí, ‘Mafo’ está dispuesto a intervenir porque las negociaciones están enquistadas. Ni siquiera esperará al plazo inicial del 30 de junio. Se acabó. Y aunque estemos en Semana Santa, aquí quien muere no resucita.

La simiente. Digámoslo alto y claro. Si Ignacio Sánchez Galán, máximo ejecutivo de Iberdrola, mantiene su enfrentamiento con Florentino Pérez, presidente de la constructora ACS, principal accionista de la eléctrica, es porque no quiere que en su compañía ocurra igual que con la entrada de los Entrecanales en Endesa, esto es, ellos más enriquecidos aún y el grupo en manos de un tercero, en este caso Enel, previo troceo. Al menos así lo cuentan los más allegados a Sánchez Galán.

La paja. Pitas, pitas, pitas”. Mis viejos cuentan que las señoras de los caciques terratenientes de estas tierras del sur lanzaban mendrugos de pan a sus criados, como si de gallinas se trataran, para pagarles sus largas jornadas de trabajo y aprovechándosede que no tenían nada que llevarse a la boca. Puestos a practicar la demagogia, tendrá añoranzas de aquellos tiempos la señora marquesa…

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One thought on “Cajas como ánimas del purgatorio

  1. BARQUERO says:

    Las Cajas han demostrado su capacidad y su solvencia como Entidades de Credito,su personal no tiene nada que envidiar al mas preparado de la Banca,su dedicacion y conocimiento de su clientela les ha permitido mantener un cliente fiel y un costo moderado de sus Pasivos,…los tiempos cambian y ahora en una economia globalizada y dentro de una crisis financiera como la actual,Las Cajas sabran capear el temporal y saldran (las que queden) fortalecidas del envite..
    Es fundamental modificar la Lorca,su reforma debe plantear la prohibicionde que los miembros de de sus Consejos ostenten cargos politicos,parlamentarios,senadores,concejales,secretarios generales,…no deberan formar parte de los Organos Rectores.Los integrantes de las Asambleas deberian estar desvinculados de cualquier opcion politica,…las cuotas partipativas deberian tener derechos politicos para que la caja que las emita se someta al control de los participes…..en fin hay,para empezar,que hacer otra Lorca.
    Por otra parte no se pueden mantener 45 Cajas con 24.202 Oficinas,con unos Activos mal valorados que estan falseando sus realidades,mas un mora del 5,4% que no se lo cree ni el que asó la manteca,…el B de E. tiene las carnes abiertas con la situacion de algunas Cajas,….y por cierto en Andalucia no todo es jijí-jajá (y no me refiero a Cajasur),alguna esta francamente mal.¿Porqué la Junta no ha permitido que Cajasur se fusionara con Caja Murcia?.Esa fusion no implicaba solapamiento de oficinas ni clientes comunes,ni morosos compartidos…….
    El tgiempo se esta acabando para algunas cajas y contra mas tarden en tomar serias medidas(algunas ya no tienen opcion),peor lo van apasar sus empleados.
    El Sr. Galan lo que no quiere es perder la «vasquedad «de la electrica,ademas de lo que ud. dice.
    Y respecto a lo de»pitas,pitas,pitas,…no estoy de acuerdo con la forma,pero si con el fondo….

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