El Partenón en la Cibeles

No hace ni dos semanas que la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, sentenciaba que en España ya no tocaba hablar de crisis económica, sino de recuperación, pero qué difícil es hacerlo cuando la sangría laboral continúa, hasta el punto de afectar a uno de cada cinco españoles en activo, y la tragedia griega puede colocar su Partenón en la mismísima Cibeles.

La mayoría de los ciudadanos son ajenos a lo que está ocurriendo en la nación helena, puesto que es complicado entender el comportamiento de los estados y el funcionamiento de la deuda y las cuentas públicas de un país. De entrada, aquí no caben teatros, sino un drama real que no sólo amenaza con hacer quebrar a Grecia (esto es, dejaría de pagar a sus inversores, quienes compraron las emisiones de una deuda que es precisamente la que sostiene a toda la Administración, incluidos los servicios públicos), sino arrastrar al resto de países que una prestigiosa publicación económica anglosajona tachara un día de pigs (cerdos): Portugal y España, y en menor medida Italia (también Irlanda, aunque a éste no le echaran semejante piropo).

Quienes adquieren deuda no son precisamente desconocidos. Usted mismo, sin saberlo, puede ser partícipe de bonos helenos, porque quizás la gestora de su plan de pensiones ha invertido en renta fija europea, y dentro de ésta, en la de Grecia. Pero su banco, además, puede ser también partícipe, y una suspensión de pagos del Estado le cogería con papel público mojado hasta Dios sabe cuándo.

El Gobierno heleno mintió sobre el estado real de sus cuentas públicas con el objetivo de entrar en el club del euro (que impone límites al déficit y la deuda) y sus mentiras se fueron dilatando año tras año, y eso ni se lo han perdonado los inversiones ni sus socios comunitarios, en especial Alemania, que no se cree la capacidad del país para enderezar sus excesos. Son lógicas esas reticencias, habida cuenta de que el plan de rescate con ayudas (vía créditos) correría a costa de las finanzas de quienes prestan, y nadie tiene la caja repleta, al contrario, paupérrima, de ahí que habría que emitir más deuda nacional, con el coste adicional que conlleva (abono de intereses).

El problema de esa desconfianza estriba en que el no auxilio condenaría a otros países, entre ellos España, y pondría en serio peligro a la propia Unión Económica y Monetaria (¿se imaginan cuatro o cinco socios en bancarrota?), de ahí las lógicas prisas del Gobierno de Zapatero a la hora de anunciar que soltaría el parné, y no por sacar pecho, que también hay que presumir para calmar a los mercados y que no se fijen tanto en nuestros males, sino por auténtica necesidad, una necesidad con mayúsculas. Y más teniendo en cuenta que la tragedia griega está revelando cuánta maldad puede deparar la especulación en los mercados.

Qué poco se ha aprendido de la crisis financiera internacional, qué manera de mover los dineros de aquí para allá para obtener la mayor rentabilidad aunque sea a costa del mal de todo un país. Para que se entienda. ¿Sube el riesgo-país? El Estado tiene que ofrecer más intereses para colocar sus emisiones. ¿Que los fondos especulativos se retiran? Pues los intereses vuelven a aumentar para que regresen, porque al fin y al cabo sus recursos son necesarios. Sí, es un círculo vicioso, al que Grecia no puede sino plegarse para obtener caja, y que puede salpicar a aquellas naciones que revelan unos números rojos más abultados.

En efecto, el nivel de déficit al que ha llegado España, fruto del combinado de medidas anticrisis y de la caída de ingresos que conlleva la crisis en sí, lo convierte, junto con Portugal, en el centro de la diana al que los inversores apuntarán sus dardos, y eso sería catastrófico para un país que presume de políticas sociales y de que éstas no se recortarán (¿?) duren lo que duren los nubarrones, dos años y medio ha que están sobre nuestros cielos. ¿Aguantaría mucho nuestro amplio Estado del Bienestar y las prestaciones sociales con un país en suspensión de pagos? Me temo que no. Fíjense cuán importante y cuánto nos puede afectar aquello que creemos tan lejano, cuando lo tenemos a un tiro de piedra, ahí en el Mediterráneo.

P. D.

La parva. Me da la impresión de que quien divulgó a la prensa que existían negociaciones entre seis o siete cajas de ahorros, entre ellas Caja Granada, para forjar un SIP (alianza) tenía más ganas de reventar la operación que propiciar que ésta siguiera hacia adelante. El proyecto es muy bueno, sí, pero si Cajastur participa y, a la vez, tiene que digerir aún la intervenida Caja Castilla-La Mancha, ¿no parece estar concebido para que todas costeen ese muerto conquense? Y dado que Caja de Extremadura parece que se apunta a este SIP, a Cajasol le fallaría su operación Ruta de la Plata, salvo que Caja Badajoz, que dijo en su día no, diera ahora el sí y la entidad sevillana mirara a otras regiones, incluso de fuera de la Península Ibérica…

La simiente. Qué manera ha tenido Santiago Herrero de enmendarle la plana a la cúpula de la CEOE cuando ésta, sin analizar el documento del Gobierno sobre la reforma laboral, aseguraba que se sentía cerca de los planteamientos oficiales. El patrón andaluz se ha resarcido así de quienes, como él dijo, sin dar la cara, le criticaron por el acuerdo de la negociación colectiva, pues, sin analizarlo tampoco, lo desacreditaron. Al final también tuvieron que callarse la boca.

La paja. En todas las casas cuecen habas, incluso en la patronal Asaja de Andalucía, donde hay pelea entre la organización regional y la provincial de Huelva a cuenta del sector del cerdo ibérico. La asociación que preside Ricardo Serra lamenta que la dirigida por José Luis García Palacios sólo represente a los ganaderos tradicionales de bellota y critica, aunque a nivel interno, que se haya “plegado” a los intereses de las grandes cárnicas de Jabugo, la principal, Sánchez Romero Carvajal (5J). Y es que el ibérico no tiene que ser puro, sino que las mezclas de razas (puro con duroc y durocjersey) están autorizadas y arraigadas en el campo, e incluso entre unos clientes que huyen cada vez más de las grasas, y el ibérico puro es graso tela larga.

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One thought on “El Partenón en la Cibeles

  1. Barquero says:

    ¿Qué haria ud. si fuese el gestor de un fondo conservados aleman,holandes,americano,..etc que ha invertido en deuda del estado Español?,….la mantendria en su fondo venderia y compraria deuda Alemana u holandesa?.
    El problema lo es de falta de confianza y creo que cada vez que Zapatero habla,sube hasta el pan,la sensacion que esta dando el gobierno socilista del PSOE de aislamiento de la realidad,de inaccion,de miedo escenico,…y eso los mercados lo huelen.Los mercadso no son de derechas o de izquierdas,los mercados huyen de los paises donde la seguridad juridica es dudosa y de los que no reconocen la realidad.Eso es lo que estamos pagando.
    Dice ud. que el ciudadano no es consciente de como estan las cosas,¿y de eso quien tiene la culpa?….¿los mercados?,…o los medios periodisticos españoles que enmascaran la realidad simplemente por ideologia o por seguir cobrando subvenciones?.
    Ayer puse Canal Sur,su telediario,estaban dando las «noticias» del dia,de verdad,el ciudadano que solo seinforme por ese medio no tiene ni idea de la realidad y tiene una idea ficticia y serafica de la crisis….¡¡y eso es lo que hay¡¡.
    Sobre las cajas,mejor no hablar.zapatero y rajoy tienen muy poco que decir o hacer sobre las cajas.Estas se han convertido en el «sistema financiero» de cada reinecito de taifa de cada autonomia,y los barones autonomicos no van a consentir,por nada de el mundo,que les quiten desde «madrisss la potestad de nombrar presidentes,directores y primera linea de gestores.Le va en ello la posibilidad de financiar sus megalomanias faraonicas,de financiar a sus empresas publicas y de tener un buen pesebre en el que colocar(¿estabular?) a sus leales ya amortizados.

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