Que no se escape Carbonell

No una, ni dos, ni tres, sino seis ofertas industriales más otras financieras –éstas de fondos de inversión y family office, es decir, sociedades que gestionan grandes patrimonios– están sobre la mesa del grupo agroalimentario SOS para entrar como socios en su capital. Por tanto, según fuentes del sector, no sólo la empresa portuguesa Sovena está interesada en adquirir un paquete sustancial de las acciones de la propietaria de los aceites Carbonell y Koipe e integrar sus negocios, sino que incluso algunas de esas alternativas son de «mucha más capacidad» que la planteada en la actualidad por la envasadora lusa que, por otra parte, va perdiendo fuerza, quizás por el calentamiento bursátil del que goza actualmente la compañía española.

Es más, comentan fuentes conocedoras de las negociaciones, algunas de esas ofertas, entre las que no están, por ahora, las que tratan de orquestar un grupo de cooperativas y almazaras de Córdoba, Jaén y Sevilla y la malagueña Hojiblanca, pertenecen a empresas españolas e internacionales que cotizan en la bolsa. No revelan sus nombres, aunque sí predicen que una operación con cualquiera de ellas crearía en España un gigante de la alimentación. Por cierto, haciendo un repaso al mercado continuo, encuentro sólo cuatro firmas agroalimentarias: Ebro Foods, Campofrío, Pescanova y Barón de Ley.

Sin embargo, al margen de esas alternativas y la de Sovena –esta última, especializada en las marcas blancas, envasa para la cadena Mercadona y tiene en la localidad sevillana de Brenes su fábrica en España–, a SOS no le disgusta el movimiento existente en Andalucía para aglutinar capital olivarero regional y así desembarcar en el líder mundial del aceite de oliva.

No obstante, las fuentes destacan que la alianza andaluza de cooperativas –a la que se han sumado por ahora JaenCoop, Interóleo Picual, Olivar de Segura y la sevillana Oleoestepa más las asociaciones de almazaras de Jaén, Córdoba y Granada, Faeca-Granada y UPA-Andalucía– no está definida aún, ni tampoco lo está la que podría fraguar en solitario Hojiblanca.

No en vano, la ampliación de capital que se abrirá con la junta de accionistas del próximo viernes será una oportunidad única para que el olivar andaluz entre en el grupo alimentario no sólo como propietario de parte de sus títulos, sino participando como miembro en su cúpula, es decir, en el consejo de administración. Tal planteamiento no es baladí. Al contrario, casa con la idea de los actuales gestores de SOS de darle un perfil más industrial al consejo, de manera que éste no sea tan dependiente de los consejeros dominicales, que tienen un cariz más financiero.

«Con los productores dentro del consejo, el olivar ganaría en vertebración y cohesión y la propia compañía ganaría en financiación y en conocimiento y sensibilidad hacia el sector, además de un perfil más industrial que añadir a la gestión», remarcan las fuentes.

Por su parte, fuentes de la citada alianza reconocen trabajar a marchas forzadas puesto que el tiempo apremia y dicen estar convencidos de que conseguirán una unión suficiente como para reunir una cosecha equivalente a 400 millones de kilos y los 200 millones de euros del tramo dinerario de la ampliación de capital de SOS.

Pero, ¿cuál es la urgencia en la empresa? La primerísima, un acuerdo con la banca para refinanciar 1.041 millones de euros de deuda, de ahí la necesidad de ampliar capital, condición sine qua non para que las entidades acreedoras accedan. «La estabilidad financiera, que debe estar a finales de año, es la prioridad y el proyecto industrial vendrá después», señalan las fuentes conocedoras de la operación, palabras con las que dejan entrever que se llevará el gato al agua quien consiga solventar la reestructuración de la deuda.

Tres partes en la ampliación de capital, que en conjunto van a casi triplicar los fondos propios de SOS, hasta rondar los mil millones de euros. La primera, convertir en acciones créditos participativos de bancos y cajas por valor de 158 millones, de los que a las cajas corresponden 108. La segunda, proceder igual con 235 millones de euros de participaciones preferentes. Y por último, aportaciones de dinero por 200 millones. En total, 593 millones. No es moco de pavo en los tiempos que corren.

No todas las cajas de ahorros –Caja Madrid y las andaluzas, las principales accionistas de la empresa– acudirán a la tercera fase de la ampliación de capital. «Ya han puesto bastante, han hecho un esfuerzo muy grande en una compañía que ha conseguido remontar una época muy difícil», señalan las fuentes. Es muy probable que Caja Madrid sí afronte ese tramo, pero existen dudas –más que fundadas– de que acudan Cajasur y «alguna que otra más de Andalucía». Y es en esos 200 millones donde entrarían en juego los nuevos socios.

Esos 200 millones de euros equivaldrán al 36% de las acciones, aunque este porcentaje va reduciéndose en el actual contexto de calentamiento bursátil del que goza la empresa. En el caso particular de la lusa Sovena, habría una integración de los negocios que daría a Carbonell presencia en Portugal y Brasil y un gran refuerzo industrial, más allá de la simple entrada en el accionariado y el respaldo financiero. De llegar ese caso, la gestión estaría en manos españolas, habida cuenta de que SOS tiene mayor dimensión que la portuguesa, y no habría problemas con las autoridades de la Competencia, dado que una es marquista, la otra especializada en marcas blancas.

La Junta de Andalucía, que a mediados de los noventa forzó la entrada de las cajas andaluzas en la entonces Koipe, que después se fusionaría con la empresa Carbonell, trata ahora de que no se pierda capital regional. Sin embargo, y ante la situación que atraviesan las entidades, y dado el riesgo que aún tienen depositado en el grupo alimentario vía créditos, resulta difícil que éstas atiendan el mandato de acudir a la ampliación que se abrirá pasado mañana. “El Gobierno andaluz no está en disposición de ordenar nada a las cajas”, señalan fuentes cercanas a la negociación. Sin embargo, precisan, cosa bien distinta sería que las cajas respaldaran con financiación alguna de las dos ofertas que los oleicultores tratan a duras penas de arbitrar.

¿Por qué el interés suscitado en torno a una compañía por la que hace menos de un año y medio nadie daba un euro? Dos explicaciones. Por un lado, el crecimiento de sus ventas, tanto en España como en el exterior. Y por el otro, que los fondos de inversión y family office han regresado al sector de la alimentación, que otorga estabilidad en medio de la crisis económica. El actual equipo gestor, encabezado por su presidente, Mariano Pérez Claver, y José Manuel Muriel como número dos, ha conseguido hacer la cirugía necesaria en una empresa que arrastraba una herida, abierta por los antiguos administradores, los Salazar, que ha obligado a provisionar 425 millones en un bienio tan económicamente complicado como el de 2009-2010. A septiembre de 2010, y según la consultora Nielsen, SOS ha ganado cuota de mercado en España, EEUU e Italia y ha aumentado sus exportaciones. En España ha reconstruido sus relaciones con algunas cadenas comerciales, en especial Carrefour y El Corte Inglés, que habían vetado los aceites de la compañía por adoptar ésta una estrategia de precios fijos (los marcaba ella).

Mientras, aunque en principio SOS había anunciado que vendería su división de arroz, lo ha descartado, al darle estabilidad frente a los vaivenes del aceite. Sí vendió el Proyecto Tierra, de olivares intensivos, y Todolivo. Tras refinanciarse, analizará en profundidad sus negocios. Mantendrá las salsas y los vinagres, pero no sabe qué hacer con el de aceituna de mesa que envasa la sevillana Acyco, ubicada en Dos Hermanas. Éste, dicen las fuentes, es un negocio muy complicado, en el que, sentencian, todo el mundo está perdiendo dinero.

La Junta de Andalucía, por lo demás, está calladita respecto a esta operación. Sería un horror, dicen textualmente en la Consejería de Agricultura, que SOS tuviera que plegarse a los fondos de inversión extranjeros, Sovena se ve como un mal menor, y la opción perfecta sería la alianza entre productores y cajas de ahorros. Sin embargo, la Administración autonómica prefiere no pronunciarse oficialmente ya que, al margen de que sea cuestión que atañe en exclusiva a una empresa privada, bastante escaldada está ya con el comportamiento de las cajas, que últimamente no atienden a sus mandatos, y ahí queda el ejemplo de las fusiones. No se puede permitir el lujo de posicionarse y, de nuevo, fracasar. Si sale mal, no es cosa mía…

P.D.

La parva. Es curiosa la arremetida de los empresarios cárnicos contra Clara Aguilera, consejera andaluza de Agricultura, por sus declaraciones sobre el fraude en el ibérico. Es verdad que Aguilera metió la pata hasta el fondo –altos cargos de su departamento así lo reconocen–, pero también lo es que esos empresarios reconocen en privado lo acertado de sus palabras puesto que han puesto el dedo en la llaga revelando que, efectivamente, hay mucho fraude en el sector. Al menos hay unidad pública para decir que la actual norma de calidad no sirve y hay que reformarla.

La simiente. La masiva afluencia de empresarios a las jornadas que esta semana celebra Extenda en Sevilla es un claro reflejo de la importante labor de la agencia en la promoción exterior andaluza. Y es gratificante encontrar cómo los trabajadores de Extenda, en su mayoría funcionarios, están tan comprometidos con la causa.

La paja. Estos curas no dejan de sorprenderme. Después de dejar casi quebrada a Cajasur, parte de cuyo rescate se ha pagado con dinero público, la friolera de 392 millones de euros, ahora piden compensaciones económicas por estimar injusta la valoración de los activos de la entidad antes del traspaso a la BBK. Qué lástima que en estos tiempos no haya un Jesús que, látigo en mano, eche a los mercaderes del templo de Dios…

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