Turbulencias en Alestis y Ávila, en Ávila

El compromiso de recolocación de extrabajadores gaditanos de Delphi ha sido una herencia envenenada para Alestis Aerospace, proveedor de aeroestructuras surgido de la integración de Sacesa, de origen andaluz, y SK-10, de sello vasco. Falta carga de trabajo, pues se ha retrasado la producción en serie de sus contratos de mayor envergadura para el A350 –la panza o belly fairing del aparato y su cono de cola–, de forma que no sabe qué hacer con esos operarios que habrán de incorporarse a la nueva factoría de la localidad de Puerto Real. Sin embargo, no es el único traspiés en la que está considerada como la gran apuesta regional en materia aeronáutica y en la que además hay capital tanto de la Junta de Andalucía como de las cajas de ahorros con sede en esta comunidad.

En el consejo de administración de Alestis –el accionariado se lo reparten la empresa vasca Alcor, con el 42,15%, la Agencia IDEA, adscrita a la Consejería de Economía, con el 19,9%, Cajasol, con el 15%, Unicaja, con el 14,3%, el BEF o banco de las cajas, con el 6,8%, y el fabricante europeo EADS, con el 1,85%– la cuestión de los extrabajadores de Delphi era una pesada losa desde hace un año, e incluso la compañía intentó quitarse el muerto de encima. No lo consiguió. ¿Por qué? El compromiso de recolocación se vinculaba a ayudas públicas para esa nueva planta de Puerto Real, así como al favor de la propia Administración autonómica a la hora de atraer (léase, presionar) carga de trabajo procedente de EADS.

Desde noviembre de 2010, tal y como avanzó este periódico, en Alestis se sopesaba la presentación de un ERE (Expediente de Regulación de Empleo) para las factorías gaditanas, donde se incluirían los 349 exempleados de Delphi, que llevan año y medio formándose con cargo a las arcas públicas. No obstante, la Junta de Andalucía, el segundo mayor accionista, ha tratado por todos los medios de frenar el ERE para evitar la repercusión pública, de forma que la fórmula intermedia alcanzada es mandar a casa con vacaciones pagadas a quienes han finalizado su periodo de cualificación.

Se trata de 119 personas, que ayer en asamblea aprobaron denunciar a la empresa ante la Inspección de Trabajo al carecer de ubicación laboral.

Pero lo realmente importante no es el número, sino el cuándo podrá cumplir Alestis con sus compromisos. Por lo pronto, hay un desequilibrio entre el personal y la carga de trabajo, y aquí se agarra la empresa para justificar la medida ya ejecutada en Cádiz. Sin embargo, tras ese desfase, que no niega, Juan Manuel Tejada, secretario de Política Industrial de CCOO en Andalucía, habla también de déficit de planificación, que obliga a recurrir permanentemente a horas extra para cumplir las entregas, y aun así “hay retrasos”.

Tejada es tajante al asegurar que el gran proyecto andaluz de TIER 1 (un proveedor de primer nivel) está “haciendo aguas”, una imagen, añade, que en nada beneficia su posición ante su principal cliente, Airbus, y en medio de una creciente competencia en la industria aeronáutica, donde las miras están puestas en otros países.

En concreto, Alestis acumula contratos para los modelos de aviones civiles de Airbus A350, A340 y el gigante A380, y en su división militar para el A400M, C235 y C295. Y para Embraer, de Brasil –donde el grupo español tiene una planta–, trabaja para el Phenom 100 y 300, el Legacy 450 y 500, el ERJ145 y el ERJ170 y 190. Por último, su tercer cliente es Aernova.

Ese malestar sindical se acrecienta porque la compañía promete pero no concreta el plan de negocio comprometido hace un año y medio con los trabajadores. El problema no se ciñe a Andalucía. El próximo día 11 lo comités de todos los centros de la compañía en España (Sevilla, El Puerto de Santa María, Vitoria, Puerto Real y Madrid) se reunirán para, dice Tejada, analizar la situación creada. Para colmo, recuerda, la empresa “no quiere” aplicar el convenio colectivo en el caso de las factorías sevillanas y sí congelar el sueldo, de ahí que los operarios estén secundando paros parciales en la producción. “Desde luego, no puede decirse que sean un ejemplo de TIER 1”, se queja.

Se había librado hasta ahora la aeronáutica andaluza de la crisis económica, pero afloran “dificultades” que hay que atajar de inmediato. Los pedidos bajan o se ralentizan. Junta de Andalucía, sindicatos y patronal cerraron un documento de estrategia para esta industria el pasado noviembre, con líneas de apoyo público de aquí a 2013, pero tal documento oficial aún no ha visto la luz.

En Economía aseguran que le faltan flecos, pero Juan Manuel Tejada niega la mayor, ya que su contenido fue, dice, pactado y el consejero, Antonio Ávila, señaló en noviembre que se iba a presentar en breve, pero no ha sido así. “Estamos en abril y nada”.

Sorprendió, y mucho, que Ávila se prestara a convocar una rueda de prensa esta semana para anunciar que había contratado a una empresa de organización de eventos para orquestar una feria internacional de profesionales de la aeronáutica que se prevé celebrar en Sevilla ¡en 2012! En cambio, el plan estratégico sigue sin revelarse, a menos que esté en el cajón esperando una fecha más próxima a las elecciones municipales de mayo, que será lo más probable. La política es así.

Sin embargo, lo cierto y verdad es que los grandes fabricantes no están quietos, siguen buscando emplazamientos que les resulten más baratos, una advertencia que no por repetida deja de tener actualidad. Tanta que incluso se especula con que fondos soberanos de países árabes han depositado sus ojos en empresas españolas como Aernova. Por eso, salvo que la Consejería de Economía esté tratando de encajar las líneas de apoyo, no se entiende la demora. A ver si con tanto esperar la estrategia se hace vieja, o si se pierde el documento entre florituras. Buen técnico, sí, pero Ávila parece estar en Ávila.

P. D.

La parva. Me sorprende, año tras año, el empeño que pone la CES en cargar contra las obras que se ejecutan en la capital sevillana y en la actitud de su Ayuntamiento durante la asamblea anual de la patronal. Y me sorprende porque la presencia de la capital se hace omnipresente en el discurso de su presidente, Antonio Galadí, mientras que la provincia queda relegada a comentarios generales. Y no debería ser así. Se impone la necesidad de un equilibrio, pues Sevilla es más que su capital y su área metropolitana. Por lo demás, se incrementó el tono de la CES contra el Consistorio (“gobierna de espaldas a los empresarios”, sentenció Galadí) a la par que están creciendo las críticas de la CEA a la Junta de Andalucía. Se palpa el caldeado ambiente electoral.

La simiente. Bienvenida sea la colaboración que las Cámaras de Comercio y las patronales van a emprender a raíz de que las primeras se vayan a quedar sin las cuotas obligatorias, quedándose en una delicada situación financiera. El ideal sería que las instituciones se fusionaran, pero por su distinta naturaleza jurídica es imposible. Integración de servicios, pues. Pero cuidado, advertencia. El afán de protagonismo es grande, y puede terminar enturbiando las cosas…

La paja. La organización agraria UPA de Sevilla se ha manifestado ante la Consejería de Agricultura por los bajos precios agrícolas. Este enclave es toda una novedad. Eso sí, ante las puertas de Clara Aguilera no estuvo Agustín Rodríguez, secretario general de la UPA de Andalucía (se delegó la participación y representación al líder provincial). Eso sí que hubiera constituido la gran novedad.

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