La prioridad derivada en secundaria

Los tres principales candidatos a la Alcaldía sentencian que crear empleo es la prioridad primerísima de sus programas electorales, pero hay quien guarda aún en el cajón las propuestas económicas específicas para fomentarlo, a pesar de que ha pasado una semana desde el arranque de la campaña, quizás, como señalan estrategas de la política, para reservar los golpes de efecto justo para los días previos a la cita con las urnas. Mientras, otras cuestiones (yo acuso, tú acusas, él acusa) relegan a un segundo plano esa prioridad primerísima, que tuvo su principal titular con fichajes estrella, llámese empresaria (Susana López), llámese exdecano económico (Javier Landa).

Antonio Rodrigo Torrijos (IU) es, entre los tres principales candidatos, quien relata con mayor precisión cómo lograr el objetivo común. De entrada, habla de un plan de choque para el empleo que se acometería en la segunda mitad de 2011 para aquellos parados de larga duración sin prestación y de un programa de prácticas “becadas” de investigación para postgraduados universitarios, a efectuar en compañías de I+D+I. En materia de formación, quiere “recuperar la Formación Ocupacional y que ésta esté codiseñada por la Administración local”, además de fortalecer los itinerarios de inserción “personalizado”. Sin embargo, algunas de las competencias escapan al ámbito municipal, un querer y no poder.

Al respaldar al tejido productivo sevillano, Torrijos se decanta abiertamente por la economía social (cooperativas y sociedades laborales), un sector empresarial para el que plantea un parque industrial, al tiempo que quiere impulsar la artesanía. En cuanto al turismo, propone gestar un producto turístico náutico en torno al río, revisar la oferta general de la ciudad para incluir “todo lo investigado por expertos en patrimonio y turismo” y abrir un centro de formación específico.

Juan Espadas (PSOE) encuadra sus propuestas económicas y laborales en un “enfoque metropolitano”. Busca la implicación de localidades próximas, y hace un guiño a Málaga al apelar a un “corredor tecnológico” con Cartuja 93 y el PTA como ejes principales, bien por una propuesta que tiende a superar las viejas e incomprensibles rivalidades entre ambas ciudades, que ni favorecen a la una ni a la otra.

Promete a las empresas ampliar Cartuja 93, hacer parques y polígonos industriales nuevos y reforzar los actuales, vincular Tablada con actividades que generen “economía y empleo” y sellar alianzas con las escuelas de negocios, entre ellas el Instituto Internacional San Telmo, cuna de directivos andaluces. Especial atención se dedica en el programa de Espadas a apoyar a los emprendedores, objetivo a desempeñar desde los “ciclos formativos”, con “cheques servicio de consultoría”, tutores, becas de internacionalización, el fomento de las empresas surgidas de grupos de investigación de las universidades (spin off), el asesoramiento y la financiación de proyectos y el aumento de los espacios para los mismos.

La tensión que ha existido en el Ayuntamiento con la patronal en los últimos cuatro años de gobierno hace que Espadas realice un esfuerzo para seducir a las empresas, y habla de apoyos a sectores emergentes (TIC, servicios para la Ley de Dependencia, etcétera), estratégicos (el turismo y la aeronáutica) y tradicionales (el comercio, la artesanía, los autónomos), así como forjar alianzas (clúster) empresariales e impulsar la industria cultural. En un desayuno con El Correo de Andalucía, Espadas declinaba responder a si las patronales están ahora más cerca que antes del PP para contribuir con su granito de arena a que cambien los gobiernos municipal, andaluz y español, y se limitaba a apuntar que los empresarios “siempre están con el poder”.

Siempre no, porque el hecho de que Antonio Rodrigo Torrijos haya ocupado el área de Economía del Ayuntamiento ha propiciado no pocos desencuentros con los empresarios y severas críticas del presidente de la CES, Antonio Galadí, quizás por la impronta comunista de la economía que tiene el dirigente de Izquierda Unida y también por su particular carácter,  menos moldeable que el de otros a la hora de tratar a los patronos. He aquí la clave de que Espadas haya comentado que, si llega a la Alcaldía, esa área sería para él o los suyos, los socialistas, declaración de arriesgada valentía habida cuenta de que IU podría tener, una vez más, las llaves de la ciudad.

Al entrar en el ámbito laboral, Espadas plantea que cada parado tenga su orientador, elaborar un mapa de yacimientos de empleo y un plan especial de empleo –no detalla, salvo pinceladas– para las personas en riesgo de exclusión y apuesta por la economía social. Y aquí, una apreciación, tanto para el candidato socialista como para Torrijos. Cuidado con prometer contratos a los parados de larga duración con cargo a las arcas municipales porque si todos los ayuntamientos españoles hacen tres cuartos de lo mismo, a ver dónde acabaría nuestro déficit público y dónde queda la llamada a la austeridad en los presupuestos de las administraciones. Y cuidado, además, con la imagen subsidiada que se traslada a la sociedad cuando se plantea que dichos contratos duren hasta que el desempleado pueda acceder de nuevo a la prestación, tal y como recoge el programa de Torrijos. Un PER urbano o de barrio, peonadas para cobrar el paro.

Juan Ignacio Zoido (PP) no ha desglosado aún sus propuestas y sus planteamientos hay que buscarlos en intervenciones públicas en foros, sobre todo ante empresarios y patronales. En el ámbito económico, plantea la creación de la Zona Franca en el Puerto de Sevilla, así como de una plataforma logística que aumente la actividad del aeropuerto, una oficina de atención a los inversores y revisar la estrategia turística, con prioridad al turismo de congresos y con el río entre sus ejes.

Por último, Zoido junto a los nuevos sectores, menciona los estratégicos, los de toda la vida, como la agroindustria, de la que, en cambio, se olvidan sus contrincantes. Y para más detalles, a esperar, aunque algo sí se puede decir. Salvo precisiones de ultimísima hora, el escaso programa económico que se conoce, hasta ahora, del dirigente popular es calcado a las propuestas de la Cámara de Comercio y de la patronal CES. Por eso, a una y a otra les gusta tanto el candidato Zoido.

Desglosemos ahora los planteamientos económicos y laborales de quienes tienen las mayores posibilidades de gobernar la ciudad de Sevilla para los próximos cuatro años.

Torrijos. El impulso a las empresas de economía social (como las cooperativas y las sociedades anónimas laborales) es uno de los ejes del programa económico de IU, que completarían artesanía, turismo, pequeño comercio y viveros de pequeñas empresas. Torrijos hace especial hincapié en la formación y en la cualificación profesional, y habla de recuperar la Formación Ocupacional y fomentar becas de investigación en empresas de I+D+I. En lo inmediato, para el segundo semestre de 2011 plantea un plan de choque para los parados de larga duración que no reciban ni prestación ni subsidio por desempleo y cuyas rentas no superen el 75% del salario mínimo interprofesional. El Ayuntamiento de Sevilla les ofrecería un contrato. ¿Por cuánto tiempo? “El mínimo necesario para acceder a un nuevo periodo de subsidio”.

Espadas. El programa de Espadas se centra en el respaldo a las empresas, que son las que generan el mayor número de empleos. Trata de seducirlas con parques y polígonos industriales –entre ellos, el de Arte Sacro– y alianzas con escuelas de negocios, donde se forman los directivos, otorgando financiación a quienes emprendan negocios y becas para internacionalizarlos, así como espacios para su instalación –entre ellos, las naves ahora ociosas de San Jerónimo–. En materia laboral, se centra en políticas activas (escuelas taller, mapa de yacimientos de empleo, que cada parado tenga su propio orientador) y habla de un plan especial de empleo (para unos 3.000 sevillanos sin prestación y que serían colocados haciendo trabajos en los barrios) y contra la economía sumergida. Propugna una Agencia de Desarrollo Turístico, reforzar la marca Moda de Sevilla, aumentar las ferias empresariales y, cómo no, reactivar los astilleros.

Zoido. Su programa económico es, hasta ahora, el que menos se ha concretado, y dicen sus asesores que lo hará en los próximos días, pasado el ecuador de la campaña. Zoido propone la creación de la Zona Franca en el Puerto de Sevilla, el incremento de la actividad logística del aeropuerto, un plan para rehabilitar y modernizar los polígonos industriales y mejorar la red de comunicaciones con los mismos, una oficina de atención al inversor de la mano de las patronales y la Cámara de Comercio, apoyo a empresas en crisis y a las familiares, el desarrollo de los jóvenes empresarios, la colaboración con asociaciones de comerciantes para dinamizar las zonas comerciales, revisar la estrategia turística para que no haya dos marcas diferentes y dedicar especial atención a la aeronáutica, la agroindustria y las energías renovables.

P. D.

La parva. A Clara Aguilera, consejera de Agricultura, se le puso cara de póquer cuando el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, anunciaba en Jaén que la Administración regional arbitraría una línea de financiación para así paliar la crisis que soportan los olivareros debido a la caída de precios del aceite de oliva. En la Consejería reconocen no tener detalles al respecto, que al fin y al cabo es admitir que con ella no habían contado. Mucho me temo que la idea ni siquiera esté madura pero que, en plena campaña electoral y en las tierras olivareras por excelencia, las de Jaén, algo había que anunciar… e improvisar.

La simiente (o reflexión). Plaza de la Magdalena de Sevilla, céntrica y comercial donde las haya. Los bajos de un bloque, antes atestado de firmas de moda, están ahora vacíos, cristales sucios a través de los que se divisa la nada. En las calles Sierpes y Tetuán, por no citar Cuna, los cerrojazos dejan una auténtica sangría para su tradición comercial. Y ahí va la reflexión: las arterias comerciales de una ciudad turística como Sevilla no pueden quedar en manos de los llamados comercios baratos… Menuda imagen se daría.

La paja. Llegar a acuerdos laborales para una larga vigencia no es nada fácil, sindicatos y empresarios se juegan mucho, como recuerdan los fracasos en las negociaciones y la imposición, vía decreto, de reformas como la del mercado de trabajo, que aligera los despidos sin que, de momento, se perciba la pretendida bondad para la que fue concebida, la creación de empleo fijo en sustitución del temporal. La prudencia de los agentes sociales, por tanto, se entiende, pero se antoja ya excesivo el tiempo que están dedicando a la reforma de la negociación colectiva, máxime cuando los mercados siguen reclamando gestos a España para aliviar la presión que ejercen sobre su deuda pública. En medio del segundo rescate griego, el primero de Portugal y las peticiones de Irlanda para rebajar los intereses del suyo, sindicatos y patronales deberían empeñarse a fondo en la cuestión, y que el acuerdo se anunciara incluso antes de la convocatoria electoral, de incierto resultado, calificativo éste que no gusta a quienes, por desgracia, tienen la sartén por el mango para conducirnos o no al abismo.

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