Zapatero y el trabajo sucio (para el PP)

Aunque sólo sea por mera conveniencia política, al Partido Popular no le interesa la convocatoria de elecciones generales en España, y ello pese a tenerlas ganadas de antemano. De poco nos sirve cuestionar a esos que llamamos mercados y hacer de quijotes nacionales cual plataforma de indignados, por mucha razón que tengan, y concentrémonos ahora en esquivarlos, ya llegará el tiempo de reflexionar y debatir el papel de quienes nos ahogan y de quienes consienten que lo hagan.

Dejemos, pues, al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que concluya el año que le queda de mandato, no añadamos más inestabilidad al país, y exijamos que acometa, de una vez por todas, las reformas estructurales pendientes -aunque no nos gusten, habrá que hacerlas- no pensando en los próximos comicios, pues al fin y al cabo el batacazo socialista está garantizado, sino en evitar que el país sea rescatado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, intervención exterior que, manu militari, traería consigo recortes económicos y sociales aún más duros que los propios, véanse Grecia, Irlanda y Portugal.

Que este Gobierno, que negó la crisis económica y actuó tarde y mal, asuma la responsabilidad de quemarse, de sacrificarse, para eludir las injerencias internacionales en nuestra economía, aunque las reformas sean impopulares y le cueste la respuesta en la calle y una sangría aún mayor de votos que la arrojada por el 22-M.

Es curioso que las primeras voces que invitan a la reflexión en el PSOE y, por tanto, a emprender cambios en el seno del partido sean sus barones, ésos mismos cuya dilatadísima y eterna experiencia política, de la que sacan pecho, no ha impedido una debacle socialista con mayúsculas. Llamarán a congresos, primarias y similares, aunque sin apartarse, ellos ahí, en primera fila, como siempre, cuando la realidad les exige un paso atrás y ver el espectáculo de la política desde el gallinero, y no ser gallos de un corral mal gestionado.

Una convocatoria anticipada de elecciones llevaría aparejada una atención adicional (perversa) de los mercados (especuladores) hacia la deuda pública española y quizás un camino sin retorno hacia el rescate. Miremos a Portugal que, en un mar lleno de tiburones, tiene pendientes los comicios generales y las negociaciones con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional para su rescate financiero. Menudo pim, pam, pum, qué estrés.

Ya lo dijo Bruselas, y muy claro: el programa económico pactado (léase, impuesto) a Lisboa lo tendrá que respetar y asumir como propio el Gobierno entrante aunque sea el saliente el que lo negocie (acepte). Manos atadas, hipoteca futura.

Llegarán tiempos para que afloren más indignados, fue bonito mientras duró. Si el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero no tiene más remedio que afrontar los problemas, al PP le conviene que lo haga –al país también- y que se demore la contienda electoral, pues las reformas económicas necesarias no serán menos dolorosas bajo su gestión que con el PP estrenando poder. Así que mejor que complete la labor que le queda por emprender, el trabajo sucio que a los líderes populares no les gusta ni les conviene acometer, ya les será justamente reconocido a los socialistas cuando toque, a la larga, en 2012 no será.

Un año, además, es tiempo suficiente para calibrar qué hacen los nuevos gobiernos municipales y autonómicos del PP, si se aplicarán o no las recetas de austeridad que tanto han pregonado, y su grado de lealtad hacia el Ejecutivo del Estado en esa causa común de buscar el equilibrio presupuestario, de espantar una intervención exterior que hasta ahora, sólo hasta ahora, ha logrado el Gobierno de Zapatero, a costa de perder por el camino parte de su ideario político y acercarse, muy a su pesar, al de Mariano Rajoy.

P. D.

La parva. La cuestión social se le vuelve a atragantar a Braulio Medel, presidente de Unicaja, en un nuevo proceso de integración, esta vez con Caja España-Duero. Tendrá que hilar muy fino con los sindicatos, sobre todo teniendo en cuenta que los números de la operación no son tan bonitos como se pintaban…

La simiente. La compañía sevillana City Sightseeing Worldwide, la de los autobuses turísticos rojos, es un ejemplo de internacionalización de la empresa andaluza. Lástima que sea tan sumamente cerrada con la prensa.

La paja. Definitivamente, el proyecto para modernizar las infraestructuras de regadío de los arrozales de las marismas sevillanas –básicamente, llevar agua dulce a través de balsas y canales para que no tengan que cogerla directamente del río Guadalquivir- está guardado en un cajón a la espera de tiempos mejores. No es una prioridad ni para el Gobierno ni para la Junta de Andalucía. Hoy hay agua. A ver qué ocurre cuando no la haya…

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