Las riñas empresariales de Herrero y Galadí

No existe la armonía que se presupone y debiera existir entre los empresarios sevillanos en tiempos de crisis. La alianza que intentan fraguar la patronal CES, encabezada por Antonio Galadí, y la Cámara de Comercio para integrar servicios tras la supresión de la cuota cameral obligatoria, que implica un fortísimo recorte en los ingresos de la institución por Francisco Herrero presidida, ha encallado y dejado en evidencia las pésimas relaciones entre sus protagonistas, quienes, por aquello de la falsa diplomacia, lo negarán siempre en público, aunque en privado es, en cambio, vox populi.

Después de una veintena de reuniones, los técnicos de una y otra habían redactado un acuerdo, una alianza, que definía el papel de cada institución y creaba, asimismo, una sociedad conjunta que aglutinaría determinados servicios que actualmente se solapan, entre ellos contabilidad y prestación de cursos de formación. La postura de la CES, discutida ya y respaldada por unanimidad en sus órganos de gobierno, consiste en otorgar a esta firma mixta un criterio estrictamente empresarial, donde un empresario presida aunque la gestión del día a día sea encomendada a profesionales que ocupen los cargos de consejero delegado y director general. En cambio, en las cumbres del órgano cameral, cuyo pleno aún no ha debatido los entresijos de la alianza –el próximo está convocado justo para este mes–, se frenó el borrador al entender: primero, que ella aporta más al entente cordiale, segundo, que la presidencia debería recaer sobre Herrero, y tercero, que habría que esperar al modelo nacional de colaboración que todavía negocian la CEOE y el Consejo Superior de Cámaras y también al marco regional que, tras éste, pactarán CEA y Consejo Andaluz de Cámaras.

Lo cierto y verdad es que el tiempo juega en contra de la institución cameral, pues en 2012 no podrá cobrar las cuotas obligatorias, al tiempo que los hombres de la CES tienen mayoría en el pleno de aquélla y algo menos de la mitad de los votos en su comité ejecutivo. Y si la estrategia de la patronal ya ha sido bendecida por sus órganos internos, será difícil que cambie de opinión cuando Francisco Herrero plantee la suya ante la Cámara. Fractura, cisma.

La tensión, además, ha crecido en las últimas semanas. Por lo pronto, a la patronal no le ha gustado que desde la institución cameral se intente fidelizar a los empresarios eximiéndoles de abonar la cuota durante el primer año, al considerar que entra peligrosamente en una clara competencia desleal y en una guerra de precios cuando carece de potestad, por ejemplo, para cuestiones vitales en la vida de las empresas como es la negociación colectiva y la representación ante administraciones y sindicatos. Para colmo, las declaraciones subidas de tono de Herrero, instando a Galadí a sumar esfuerzos y, por tanto, a no restar. Y como remate, las veladas intenciones del presidente de la Cámara de Sevilla de que esta institución tenga una mayor presencia (¿o control?) en la CES, a imagen y semejanza de Madrid, donde Arturo Fernández preside su institución cameral y, a la vez, la patronal madrileña.

La CES, por su parte, también está realizando malabares internos porque tiene socios (federaciones sectoriales) que no quieren ni oír hablar de alianzas con la Cámara, como los farmacéuticos y los constructores. Sus respectivas dimensiones y filosofías de trabajo, asimismo, son muy distintas. La patronal tiene una reducida estructura, en la que apenas trabajan quince personas, mientras que en el organismo cameral, a pesar de haber realizado un drástico recorte tras el anuncio de la supresión de las cuotas obligatorias por parte del Gobierno central, aún tiene setenta. Se agrega, asimismo, el descontento de algunos empresarios con el desembarco de la Cámara en el campus educativo EUSA, con titulaciones universitarias y de formación profesional, al entender que entra en negocios ajenos.

Si el tiempo juega en contra de la institución cameral, en su favor lo hace: primero, la diversificación de ingresos que ha tenido; segundo, las posibles encomiendas de gestión –como la que actualmente ejecuta con la ventanilla única empresarial– en las negociaciones que entable con las administraciones –es una corporación de derecho público y su tutela le corresponde a la Junta de Andalucía–, y tercero, las órdenes que puedan emanar de la CEOE y de la CEA una vez que arbitren los acuerdos de colaboración de rango superior. Y, por cierto, a la CES tampoco le amargaría el dulce de su parte del beneficio en la empresa mixta…

Comenzaron bien, allá por marzo pasado, queriendo una alianza –el matrimonio es imposible, sus naturalezas jurídicas son distintas– que hubiera servido de ejemplo para España. Pero qué verdad es el antirrefrán de que cuando uno no quiere, dos sí riñen.

P. D.

La parva. Salen la Consejería de Agricultura y el Ministerio del ramo –llamémoslo así, para entendernos– a aplaudir el resultado de la primera licitación del almacenamiento privado del aceite de oliva. Nada más y nada menos, apunten, que 19.000 toneladas, de las que, maticen, sólo la mitad han sido aceptadas por Bruselas y recibirán ayudas europeas (serán 1,3 euros por tonelada, valor que, según los estudios, está por debajo de los costes de producción). Sinceramente, creo que los periodos electorales hacen perder la perspectiva a nuestros gobernantes, cuando la cifra es una absoluta ridiculez (9.163 toneladas). Tanto que me pregunto con qué cara habrán mirado los técnicos de la Comisión Europea a los del Gobierno español y andaluz tras el resultado de la primera licitación para retirar aceite de oliva del mercado. Tanto pedir que se activara un mecanismo de protección que ha llegado tardío…

La simiente. La multinacional sevillana Abengoa es de las pocas que, de vez en cuando, nos da alguna alegría en estos nubarrones de la crisis económica. Su filial Inabensa participa en el consorcio empresarial español (junto con Adif, Renfe, Ineco, Indra, OHL, Consutrans, Imasa, Copasa, Imathia, Cobra, Dmetronic y Talgo y dos firmas saudíes, Al Shoula y Al Rosan) que construirá el llamado AVE del desierto, un tren de alta velocidad que enlazará las ciudades de La Meca y Medina, un contrato de casi 7.000 millones de euros. Se trata de un gran triunfo para estrategia de internacionalización del AVE que promueve el Gobierno español y un ejemplo más para animar a las empresas andaluzas a salir al extranjero, ya que aquí se vaticinan algunos años con recortes en las obras y contratos públicos. Aquéllas que quieran seguir viviendo de las administraciones, muy crudo lo van a tener…

La paja. @RecioManolo 9:49pm vía Twitter for iPhone. “El supervisor financiero español disfrazado de castañera a la hora de la refinanciación. Dónde estaba y dónde está?” Se trata del comentario del twittero y consejero andaluz de Empleo, Manuel Recio, tras los acuerdos para amortiguar la crisis de deuda soberana y recapitalizar a la banca. Tras un sondeo a pie de Redacción, no se entiende bien qué quiso decir, pero la cuestión es que arremete contra la labor del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. A esta institución se le presupone independiente, pero, qué casualidad, fueron los socialistas quienes colocaron al también socialista Fernández Ordóñez para dirigirla y, recordemos, sin que mediara pacto alguno con el PP para su nombramiento. ¿Será que ahora se lleva renegar de la gente propia para distanciarse de Madrid o renegar de los socialistas renegados?

Standard

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *