Y a Cajasol se le apareció la estrella

Había gran preocupación en Caixabank por cómo saludarían los sevillanos la toma de Cajasol y, justo en vísperas electorales del 25-M, también la hubo en la Junta de Andalucía por cómo sería acogida la entrega de la caja de ahorros a los catalanes. Los temores eran, de hecho, fundados. Por un lado, estaba el precedente de Cajasur, que fue adjudicada en subasta a los vascos de la BBK, y bastó decir vascos para erizar los pelos de buena parte de los clientes de la que ayer fuera arraigada entidad cordobesa y hoy mera marca con sede social y fiscal en Bilbao. Y por el otro, la absorción de Cívica por parte del banco de La Caixa daba la estocada de gracia al mapa financiero regional, pues alejaba de Sevilla el centro de decisión que, hasta aquí, trajo el grupo conformado por Cajasol, Caja Navarra, Caja Burgos y Caja Canarias.
El dinero, sin embargo, no entiende de fronteras geográficas ni atiende a excesivos nacionalismos cuando las necesidades aprietan y obligan a buscarse un caballero blanco. Y para Banca Cívica la integración en Caixabank es lo mejor que le podría haber ocurrido. No tendremos para enarbolar la andaluza verde, blanca y verde ni tampoco la madeja hispalense, pero sí la bandera de la seguridad y garantía financieras y de que esta vez –y ya era hora– la estrategia empresarial ha sido la correcta y, además, la más alejada posible de las injerencias políticas a las que, por desgracia, nuestras cajas nos tenían acostumbrados.

Los populares nunca perdonarán a Antonio Pulido por ser socialista y los socialistas nunca le perdonarán por dar la gran espantá y haberse embarcado en el proyecto de Cívica, dejando en su día al presidente José Antonio Griñán con la boca abierta y, además, en vergonzosa evidencia ante todos, pues, en su absoluta inopia de qué se estaba cocinando realmente en el Banco de España y en la hispalense Plaza de San Francisco, insistía en pedir la fusión de Cajasol con la malagueña Unicaja.

Sería complicado sentenciar hoy si el presidente de Cajasol acertó o erró, si hubiera sido mejor o no la alternativa estrictamente andaluza, puesto que, desde entonces, las reglas de juego para toda la banca española se han cambiado en dos ocasiones para exigir más capital y más reservas, al compás de una cada vez peor coyuntura económica. A falta de tal veredicto, sólo cabe constatar, pues, los hechos y, con todo lo malo que ha pasado, está pasando y pasará, nadie acertaría, salvo ejercicio con bola de cristal, a responder a la pregunta de qué hubiera pasado si…

No es que uno quiera actuar precisamente de abogado del diablo, pero ayer me chirriaron –y mucho– las declaraciones de los líderes regionales de CCOO y UGT acusando a Pulido de haber vendido Cívica (es copresidente) para, dijeron, garantizar su propio futuro y estatus económico, sin tener en cuenta “los miles de empleos que corren peligro” y exigiendo conocer el “precio personal” del directivo. A éste le atribuyeron el desmantelamiento de la caja sevillana y el condenar al desastre el mapa financiero andaluz. Como en este país a todos nos gusta escurrir el bulto, cabría preguntarle a Francisco Carbonero y Manuel Pastrana dónde estuvieron cuando, años atrás, se cometieron auténticas barbaridades inmobiliarias en Cajasol y no fueron controladas ni frenadas en los consejos de administración donde ambos sindicatos se sientan. Más allá de sus críticas, ninguno se ha atrevido a solicitar la dimisión –la petición no serviría de mucho, pero al menos constaría en acta– en los casi seis años que Pulido lleva como máximo ejecutivo primero de El Monte, después de Cajasol y, por último, de ésta y de Cívica. Por cierto: fueron los votos de PSOE y Comisiones los que, en 2006, le dieron el sillón. A veces, falla interesadamente la memoria…

Y entramos en materia. A principios de 2011, éste que escribe incorporaba a La Siega una entrada (sigo negándome a llamarla post) titulada Guiadas por la estrella de La Caixa, donde comentaba que su conversión en banco, conservando intacta la Obra Social y sujetando la mayoría del capital y, por tanto, el control del mismo, iba a marcar el rumbo al resto de las cajas de ahorros del país. Y así fue. Todas le siguieron.

El pasado jueves dio otra muestra de poderío que dejó perplejo al mundo de las finanzas. De una sola tacada y en un solo trimestre, Caixabank cumplía, y a pulmón, las nuevas exigencias de provisiones para amortiguar los riesgos derivados de su cartera inmobiliaria. Nada más y nada menos que 2.436 millones de euros cargados contra reservas y beneficios. No le importó declarar una ganancia bruta de apenas 3 millones. Nunca un resultado tan exiguo fue tan sumamente grande. Eso es seriedad y eso es fortaleza. Lo mejor que a Cajasol le podría haber pasado.

P. D.

La parva. El mundo parece necesitado de líderes y, cuando alguien despunta, se agarra a él como a un clavo ardiendo. Así sucedió con Barack Obama, cuya llegada a la Casa Blanca fue un soplo de esperanza para quienes confiaban en una pronta recuperación de la economía y, además, que se pusiera coto a los desmanes financieros de la etapa de George Bush. En el Viejo Continente, sobre todo en los países con serios problemas, entre ellos España, los partidos de izquierda se empeñan en ver al socialista galo François Hollande, quien disputará al conservador Nicolas Sarkozy la Presidencia de Francia, como el baluarte de una nueva Unión Europea sin tanta pleitesía ante el poderío de la alemana Angela Merkel. Seguimos sin aprender que una cosa es la política con sus campañas electorales y otra cosa bien distinta son la realidad y la gobernanza. Como ejemplos, estos dos: Zapatero y Rajoy.

La simiente. Lástima que Felipe González se autodescartara para la Presidencia de la Comisión Europea hace sólo dos años. Si allí hubiera mantenido el discurso que ahora va pregonando por doquier, quizás otro gallo cantaría en los destinos del conjunto de los Veintisiete y, por tanto, en las estrategias para la salida de la crisis económica. González, homenajeado la semana pasada por la SER en Andalucía, cargó contra Angela Merkel, de la que poco menos que dijo que ella es y será la crisis, criticó la caótica situación en la que está sumergida Europa y, por último, consideró que hay que ayudar al Gobierno de Rajoy aunque el Gobierno de Rajoy no se deje ayudar. Pues sí, hay que escuchar al expresidente socialista, aunque en su justa medida. Porque, y enlazo con La Simiente, una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. No lo podemos comprobar, no quiso ser presidente de la Comisión.

La paja. ¿Para qué sirven ya esas mastodónticas asambleas generales de las cajas de ahorros que no son cajas de ahorros sino bancos? Un ejemplo, Cajasol. Una vez consumada la absorción de Banca Cívica, la caja sevillana tendrá poco más de un 1% del capital social de Caixabank, y por este porcentaje recibirá los dividendos y, por tanto, los recursos para una Obra Social que conservará su actual marca y se sumará a la que La Caixa despliega en Andalucía. La asamblea de Cajasol, compuesta por 174 miembros, deberá aprobar la operación en mayo o junio. ¿Y después seguirá? ¿Tiene sentido mantener este órgano cuando carecerá de poder de decisión sobre Caixabank? Hay quienes responden que sí, es necesaria esa representación social (Junta de Andalucía, ayuntamientos, diputaciones, impositores y trabajadores). Yo lo dudo. Son ganas de mantener instituciones… y dietas.

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One thought on “Y a Cajasol se le apareció la estrella

  1. Barquero says:

    Totalmente de acuerdo en que la «licuacion» de Cajasol en La Caixa,es lo mejor que le podia pasar y la mejor alternativa para los empleados que queden.
    Ya la formacion de Banca Civica habia hecho decaer la influencia de Sevilla y Andalucia en la nueva entidad.Gran parte de los mandos habian sido ya destinados a Madrid o a Guadalajara y aqui nmo se tomaba ninguna decision relevante.Ahora con la compra de B.C por La Caixa esta situacion no hara mas que empeorar y lo que quedara en Sevilla sera una «simple» Delegacion Regional..y la Obra Cultural de CaixaBank.
    El Sr. Pulido es uno mas de los Presidentes que el PSOE ha impuesto a dedo,durante 32 años, en todas las Cajas.Los ha habido mejores y peores,pero la caracteristica comun de todos ellos fue que eran fieles funcionarios del PSOE ,que los premiaba con un puestazo,y que cumplian fielmente las directrices emanadas de la Consejeria de Economia de La Junta.Entre otras cosa, porque ninguno tenia idea del oficio de «banquero».Logicamente los primeros espadas de cada caja actuaban como terminales politicas del Partido,cuando no de Comisarios Politicos.Ser Presidente de una Caja o estar en su Comite de Direccion era y es un chollo economico.
    Los Sindicatos de Clase,no se de que se quejan.Ellos han sido participes de TODAS las decisiones que se tomaban en la cupula de las Cajas.En TODAS.Ahora mismo,hay representantes sindicales que se han tirado mas de 20 representando a su sindicato y saben mas de cada Caja que el Presidente.Ellos han sido ,tambien,culpables del desmoronamiento de estas entidades,porque tenian los mismos interese politicos que la Presidencia.
    Pero la degradacion de los Balances,los incrementos pavorosos de los deficits,la creacion de empresas filiales,los prestamos sin rigor tecnico,… se acentuó cuando queriendo acallar la quiebra de la Caja de Jerez ……….pero esa seria otra «historia»
    Esa situacion no deberia ser una novedad para alguien que contempla la vida de la ciudad desde una atalaya tan privilegiada como un periodico.
    Un cordial saludo.

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