La madre de todas las mentiras

A Miguel Ángel Fernández Ordóñez le quedan tres telediarios para salir por la puerta del Banco de España. La repercusión internacional de darle ya la patada al gobernador tendría para nuestro país un coste muy superior al de mantenerlo en el cargo los dos meses que le quedan hasta agotar mandato aunque, sinceramente, más que una retirada silenciosa, debería llevar por delante una carta de despido en toda regla, y lo más barata posible para, así, predicar con el ejemplo la flexibilidad laboral y salarial que, desde su puesto, tanto pregonó y defendió. No me valen hoy los panegíricos con los socorridos halagos qué amplia carrera, qué dilatada experiencia, qué intachable independencia, ni tampoco el chantaje emocional de quienes dicen y escriben, ay, pobrecito él, que quiso hacer pero no le dejaron. No, insisto, no me valen porque, a lo largo de los últimos casi cinco años, desde el organismo que aún gobierna, por dejación o por connivencia, se ha urdido la gran mentira de la economía española.

La gran mentira de la economía española no consistió en negar la existencia de la crisis como hizo José Luis Rodríguez Zapatero porque a los políticos –y a ver quién me niega esto– se les presupone dotados de una tremenda capacidad para fingir –estábamos, pues, avisados–. En cambio, semejante carga innata de engaño o, si se prefiere, de simulación, aquí no pasa nada, debiera ser ajena a una institución pública cuya misión primordial es supervisar y, por tanto, vigilar el conjunto del sistema financiero nacional, levantando y sacudiendo las alfombras allí donde es preciso y tantísimas veces como sean necesarias. Y retomando el hilo. La gran mentira de la economía española radicó en presumir de qué bien estaban nuestros bancos y nuestras cajas de ahorros y de cuántas provisiones (reservas) guardaban frente a posibles riesgos de impagos, minimizando la mierda que se acumulaba bajo sus alfombras…

Hagamos memoria. Hasta el otoño de 2008, ya con la crisis económica encima, Mafo se desgañitaba proclamando las magníficas cuentas y balances de la banca española, dedicando sus discursos a hacer hincapié en la urgencia de la reforma de un mercado de trabajo cuya rigidez –sostenía– era nuestro mayor mal, mientras que pocas veces hablaba de los problemas de los bancos y, sobre todo, de las cajas de ahorros, que seguían engordando su abismal agujero inmobiliario y escondiéndolo, dónde, pues bajo la alfombra de la falsa contabilidad. Tendría que producirse, apenas unos meses después, la intervención de CCM (Caja Castilla-La Mancha) para que, de una vez por todas, aflorara a la luz pública lo que era un secreto a voces: la asfixia del ladrillo. Pero aun así, desde el instituto supervisor se insistía en que éste era un caso aislado y, agregaba, al margen de la robustez del conjunto del sistema financiero. Sí, claro, ya se constató… A la castellano-manchega sucedió un rosario de intervenciones y un precipitado y forzado proceso de concentración de cajas donde unas tapaban las mierdas a las otras o sumaban sus mierdas para barrerlas con la ayuda del Estado y de unas autoridades que, desesperadas, legislaban a trompicones.

Y lo hacían porque, desde primera hora, no quisieron abrir el sistema financiero en canal para extirpar el cáncer, y el cirujano, el Banco de España, renunció al bisturí a la espera de que cicatrizaran las maltrechas costuras de las integraciones de Catalunyacaixa, Unnim, Novacaixagalicia, Banca Cívica y Bankia y, además, de que alguien se quisiera quedar con los muertos de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) y el Banco de Valencia, caídos también en desgracia por malos políticos metidos a peores banqueros. A estas alturas de la película, el mapa financiero está todavía descuajaringado, sin que se vislumbre el desenlace. Hoy por hoy, tan sólo un rotundo éxito: la adjudicación mediante subasta pública de la caja cordobesa Cajasur a la vasca BBK, aunque, eso sí, no fue precisamente escaso su coste para el erario del Estado y, por tanto, para el bolsillo de los contribuyentes. Lo demás, insisto, aún son castillos en el aire, y algunos, como Bankia ha demostrado, se edificaron sobre cimientos de barro.

Tanta es la desconfianza de Europa hacia la banca española y, lo que es peor, hacia el propio Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que ha ordenado a nuestro país –porque la UE ya no nos sugiere, nos ordena– que sean expertos independientes los que colaboren (ja, ja) con el Banco de España para valorar la cartera inmobiliaria (suelos, viviendas) en poder de bancos y cajas de ahorros. El supervisor supervisado, el vigilante vigilado, vaya palo, vaya constatación de la gran mentira de la economía española. Pero dentro de dos meses vendrán los panegíricos. Al tiempo…

P. D.

La parva. Álvaro Guillén ha asumido la presidencia de la asociación de empresas agroalimentarias andaluzas Lándaluz. Su primera decisión ha consistido en desempolvar el proyecto de gestar una red de restaurantes especializados en cocina regional y, por tanto, escaparates de las producciones de la comunidad autónoma. El proyecto ha derivado en una red de abacerías y, hasta aquí, un OK. Esperemos que, en esta ocasión se haga realidad, porque llevo escuchando esta idea –en distintas versiones– desde los primeros años de existencia de Lándaluz, cuando esta asociación sucedió a la antigua Alimentos de Andalucía, era Ángel Camacho Perea su presidente y se anunció en el hotel Ritz de Madrid. Así que manos a la obra, que la red de franquicias, dicen, requiere una inversión de 24 millones de euros. A su favor, el auge de la restauración, vean como ejemplo la cantidad de bares nuevos de la Alameda sevillana.

La simiente. Miguel Rus será el nuevo presidente de la patronal sevillana CES. No es precisamente del agrado de la CEA, pero ahí está el hombre y su presencia, asimismo, debe interpretarse como un toque de atención a la cúpula de la organización patronal andaluza porque hoy no, pero quizás mañana sí, puede haber alternativas y modelos distintos para llevar la CEA. Mientras tanto, vaya por delante un consejo a Rus. Cuando en su discurso, ya como presidente de la CES, hable de los empresarios, que lo haga citando a toda la provincia, y no tan sólo a la capital, porque la patronal es provincial y no meramente hispalense, confusión frecuente que hiere sensibilidades. No en vano, en el comunicado en el que Fedeme anunciaba la semana pasada que no presentaría candidatura a la CES, se deslizó la expresión “sectores más representativos de la ciudad”. Y no es la ciudad. Es la provincia.

La paja. Ya estamos con lo mismo de siempre. Seducir al personal y llevarse los titulares a golpe de millones y millones. Hablo del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, y su reciente anuncio de un plan de choque urgentísimo contra el desempleo que tendrá una inversión de 200 millones de euros. Pues vale, vengan millones y millones para empleos temporales en reforestación, regeneración ambiental, rehabilitación de vivienda y mejora de instalaciones educativas, todos con cargo al erario público. Seguimos sin darnos cuenta de que la economía necesita más iniciativas para crear puestos de trabajo privados, y no más modelos tipo PER. Y cuando se acabe la vigencia del plan de choque, ¿más planes de choque? El tiempo de los parches ha pasado. Quizás sea mejor plantearse dónde dedicar los 200 millones para generar economía, empresa y empleo.

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2 thoughts on “La madre de todas las mentiras

  1. Barquero says:

    El Sr. Fernandez Ordoñez ha sido el primer Gobernador del B. de España que entró con el carnet del partido en la boca.En democracia habia una norma,no escrita, que era que el Gobernador seria un alto ejecutivo, con perfil politico bajo y por supuesto no afiliado a ningun partido.Y asi fué hasta que el sr. del talante coloco a Mafo al frente del B de E.
    En mi vida profesiona he tenido que bregar con,siete u ocho inspecciones del B de E.Sé de la profesionalidad,conocimientos,experiencias,…de los inspectores y se la ecuanimidad y seriedad de los informes y «recomendaciones» que hacian.Por ello «sé» que el Sr. Ordoñez estaba al dia de los Balances de todas las entidades,hasta en sus menores detalles.Por ello,puedo dudar y dudo de la honorabilidad de este señor y creo que el cargo fué puesto,desde que llegó, al servicio del PSOE y de sus jerifaltes economicos.Solbes,Salgado,Sebastian,Sevilla(que por eso se fué),….sabian perfectamente lo que estaba pasando.Han estado engañando a la ciudadania durante estos años,con el silencio de algunos que ahora se rasgan las vestiduras.
    Ya en el año 2.005 habia informes del B. de España en los que se alertaba seriamente de la burbuja inmobiliaria.
    Para que seguir…..
    Un cordial saludo.

  2. gog says:

    Menos mal que están las hemerotecas y todo se puede comprobar. La vida profesional del Sr. Barquero, comentarista anterior, le hizo, según sus palabras, conocer la profesionalidad de los inspectores del Banco de España y de eso deduce que MAFO conocía la situación y, también la debía conocer el gobierno socialista, finalmente, el único responsable, con el gobernador de toda la situación. Me temo que olvida, quizás intencionadamente algunas cosas.
    1º.-Eran los gobiernos autonómicos los que tenían el mayor poder gestor en las entidades y capacidad normativa importante, sobre las cajas. Recuerdo que cuando la Junta de Andalucía apretaba a Castillejos en Cajasur, éste se «escapó» con el apoyo de Aznar,y se acogió, en claro fraude de ley, a la ley nacional.
    2º.-Esperanza Aguirre era quien mangoneaba en Caja Madrid, aunque el «hijo de puta» del alcalde de Madrid le impedía el monopolio del poder y entre él y Rajoy colocaron a Rato. Entre ellos decidían todo.
    3º.-El Valencia, Zaplana y después Camps, eran los reyes del mambo (que se lo pregunten a cierta hermandad de penitencia).El agujero (negro)del ladrillo lo hicieron ellos y ellos lo conocían mejor que nadie.
    4º.-Estoy de acuerdo en que MAFO tendría que haber sido más estricto en inspecciones e intervenciones, en vez de tanto análisis y propuestas contrarias a la política económica del gobierno socialista que lo nombró. Recuerdo la satisfacción de Rajoy y otros dirigentes del PP, fans del gobernador entonces(para fustigar a Zapatero).
    5º.-En fin, «todo el problema era de Zapatero y en cuanto se fuera, llegaría la confianza de Europa y el mundo». Ahora es la herencia, mintiendo una vez más, porque ellos sí conocían su propio agujero.

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