Quememos Andalucía

Cuando saltó el avance del teletipo, no me lo podía creer. No puede ser, me dije. Justo un día después de la decisiva reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera del pasado jueves, a la que la consejera andaluza de Hacienda y Administración Pública, Carmen Martínez Aguayo, acudía arrastrada sabiéndose ya sentenciada a la pira, suéltenme, déjenme, no me intervengan, mis cuentas son mías, las agencias de noticias escupían que la señora marquesa de las pitas, pitas, la popular Esperanza Aguirre, se había pasado veinte pueblos en los dineros de su comunidad autónoma, la de Madrid. Sí. Al echar los números del año pasado, suma ingresos y resta gastos, saldo positivo o negativo, tanto se tiene y tanto se debe, la aristócrata presidenta, calculadora en mano y excel en el ordenador, se había confundido en 2.000 millones de euros, tan rotundos como escribirlos de esta otra forma, con todos sus ceros: 2.000.000.000.

Yo grité: ¡Millooooones! Pero Mariano Rajoy replicó: ¡Millonceeeeejos! Viendo peligrar mi elemental escala numérica, serán pocos, serán muchos, me apresuré a repasar las operaciones de multiplicación y división y resultó que 2.000 millones de monedas de euro son –sin el pico– 3.367 tesoros del Odyssey, con un valor –contabilizando el precio actual del oro y la plata y también sin el pico– catorce  veces superior. No uno, sino decenas de aviones Hércules del Ejército del Aire hubieran sido necesarios para traer desde EEUU las 15.000 toneladas de tan gigantesco cargamento como meses atrás se hiciera con el botín de la fragata La Mercedes. ¿Pasaría desapercibido semejante botín? Creo que no, y menos si tenemos en cuenta que las previsiones madrileñas para 2011 las hizo Antonio Beteta, hoy secretario de Estado de Administraciones Públicas, entonces consejero de Economía de –¡uy qué curioso!– Madrid y, por supuesto, el único empleado público que no toma café en horas de trabajo. Sin embargo, vean al presidente del Gobierno excusando a la mandamás Aguirre, pobrecilla, déjenla, no es importante la cantidad, sí la transparencia, aunque sea un día después…

Me sirve esta larga ironía para preguntarme cómo es posible que se quite hierro a tamaño desfase –esos 2.000 millones equivalen al 12% del presupuesto madrileño para 2011–, cómo es posible, además, que el Ejecutivo de España comunicara a Bruselas cifras erróneas cuando la credibilidad internacional del país está por los suelos y cómo es posible, por último, que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y toda la tropa económica de Rajoy carguen las tintas contra Andalucía si existen regiones gobernadas históricamente por el PP que o están peor, como Valencia, o yerran en su contabilidad, caso éste de Madrid..

Seré bueno. Pensaré que las confusión del Gabinete de Esperanza Aguirre ha sido simplemente eso, una multimillonaria confusión sin otra maldad que la de ser torpes en matemáticas, y mucho hay que serlo como para contar y no tener 2.000 millones. Seré malo, porque no tengo más remedio que serlo, con el Ejecutivo central. Y pienso que se queda sin argumentos para seguir acusando a Andalucía de maquinaciones contables y de falta de transparencia, lanzándole esos continuos dardos, aquí y en la prensa internacional, para desprestigiarla apuntándole el camino de la intervención. ¡Ojo! No estoy hablando de una Andalucía inmaculada, sí de la existencia de muchas magdalenas. Quien esté libre de pecado…

Es más. Al menos hasta ahora, aunque lleva poquitos días en el Ejecutivo andaluz, a la coalición de gobierno entre socialistas e IU cabría incluso atribuirle un mayor ejercicio de responsabilidad y compromiso estatal que al trato que le han dispensado Rajoy y sus ministros andaluces –entre ellos, el de Hacienda–. Aun haciendo malabares para justificarse, ahí tenemos a los comunistas aprobando los recortes obligados por la sacrosanta austeridad para que Carmen Martínez Aguayo acudiera al Consejo de Política Fiscal y Financiera con unas cuentas autonómicas meridianamente asumibles y, sobre todo, con la cruel realidad económica por delante. En esa reunión, Montoro le exigió más sacrificios y la consejera, en efecto, se vino a Sevilla con el compromiso de acometerlos. Véase aquí, pues, otra muestra de responsabilidad ante un ministro que solo un día después, viernes, a última hora de la tarde y con esa transparencia que le caracteriza, una simple nota de prensa, tuvo que modificar las cuentas del Estado porque los suyos, hasta tres presidentes regionales del PP (los de Madrid, Valencia y Castilla y León), lo habían traicionado. Si, en cambio, las erróneas cuentas hubieran partido de Torretriana, no faltarían manos y antorchas para prender una pira al grito de quememos Andalucía.

P. D.

La parva. La Confederación de Empresarios de Sevilla (CES) ya ha abandonado su sede de la Avenida República Argentina y trasladado al histórico edificio de la Cámara de Sevilla en la céntrica Plaza de la Contratación. El presidente saliente de la patronal, Antonio Galadí, disfrutará apenas un par de días de su despacho, aunque allí estará mal que le pese a su homólogo en la institución cameral, Francisco Herrero. El cambio, al margen de rencillas, es notable. El equipo de la CES ocupará un espacio equivalente al que antes era sólo su amplia sala de reuniones. Son tiempos de ahorros para la patronal sevillana, que reduce así su gasto en alquiler, y son tiempos de ingresos para la Cámara, que recibe como agua de mayo a los nuevos inquilinos. A partir de este mañana, será Miguel Rus quien ocupe el despacho del presidente de la CES. Eso sí, hasta entonces, la última asamblea de la CES será en el club Antares.

La simiente. Voto de confianza a la convención aeronáutica celebrada la pasada semana en Sevilla, pese a la crisis de la principal compañía andaluza, Alestis Aerospace, y el impacto de su suspensión de pagos (concurso de acreedores) sobre las empresas auxiliares. Hacía falta un encuentro internacional de estas características, con empresarios y directivos de compañías de todo el mundo, para que la industria regional diversifique tanto en productos  como en mercados y no dependa en exceso ni del fabricante EADS ni de Europa. Pero quizás lo más relevante del encuentro, organizado por la agencia Extenda y que ha tenido un marcado tinte empresarial –los políticos y el ‘gancho’ mediático del evento, el astronauta español Pedro Duque, quedaron sólo para la prensa, a dios gracias–, ha sido la conciencia de que si no se fraguan alianzas ni se sale al exterior, el futuro estará en el aire.

La paja. “El tijeretazo (…) mete la mano en el bolsillo de todos (…) con subidas de impuestos y recortes sociales sin precedentes”. Juguemos a rellenar los paréntesis. Si en el primero escribimos “del Gobierno de la nación” y para el segundo “los españoles”, sería un comunicado del PSOE-A acusando al Ejecutivo de Mariano Rajoy. Si, en cambio, en el primero escribimos “del bipartito de PSOE e IU” y para el segundo “los andaluces”, tendríamos un comunicado de PP-A. En este caso, lo vamos a atribuir a los populares andaluces, aunque yo les recomendaría otra redacción para esta nota de prensa donde dijera algo así como “primero nuestro tijeretazo, el que hizo Mariano Rajoy y nosotros apoyamos, metió la mano en el bolsillo de los andaluces, que al fin y al cabo son españoles, y después el bipartito la volvió a meter”. Creo que, escrito así, se ajustaría más a la realidad.

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