Hasta el gorro y más allá

Señorita, señorita, que Joselito me ha reñido, ande, castíguele, pero hágalo sin que los otros niños se enteren, por favor, así ante ellos no quedaré yo en ridículo. En un patio de colegio se ha convertido este Parlamento andaluz cuyo presidente, Manuel Gracia, pretende llamar a capítulo al Defensor del Pueblo, el cura Chamizo, por haber dicho a su señoría y a sus señorías que estamos, él, yo y una grandísima parte de la población, hasta el gorro de ellos, de quiénes, de los políticos y de sus peleítas insustanciales y partidarias que en nada resuelven los problemas de los ciudadanos, que bastantes son y graves. ¡Has sido tú! ¡No, tú! ¡Pero tú más!

El señor Gracia, ese hombre que, durante su etapa como portavoz parlamentario de los socialistas andaluces, lanzó contra los populares sandeces e improperios de los más variopintos en la sede de la institución, ahora que la preside se torna exquisito para reprocharle –sigilosamente– a José Chamizo, oye, no es éste el lugar para tales palabras y formas. Porque, claro está, no es uno de los suyos, dentro de casa unos a otros se llaman mentirosos, falsos y embusteros, pero no resulta tan agradable que vengan de la calle a decir a unos y a otros que estamos ya hasta el gorro de ustedes.
Es más, Chamizo fue hasta diplomático, puesto que si hubiera optado realmente por las palabras que se oyen extramuros de la Cámara autonómica, se hubieran enterado los finos oídos de sus señorías qué opina la gente de ellos cuando pierden el tiempo en ñoñerías. Queridos míos, la variedad para terminar la expresión “hasta los…” es amplísima, créanme, si bien me quedaré con una muy suave, hasta el culamen, y así estreno este nuevo –y contundente– vocablo que acaba de ser aceptado por la Real Academia Española, al igual que, sin carácter peyorativo agregado, los de pepero y sociata.

No puedo olvidar aquí que la mayor cara de vergüenza, el mayor sonrojo y el mayor escarnio público sufridos por los diputados españoles, en este caso del Congreso, fueron causados precisamente por la voz de la calle, la de una mujer que había perdido a su hijo en los terribles atentados de Madrid. Pilar Manjón. Al comparecer entre lágrimas en la comisión de investigación parlamentaria del 11-M en la Cámara Baja, lanzó aquella pregunta directa, hiriente, de agachar la cabeza: “¿De qué se ríen?” Cuatro palabras que, sin insultar, constituyeron el mayor merecido insulto jamás escuchado en el hemiciclo que representa la soberanía del pueblo. Sí. Sus señorías habían convertido la comisión en un espectáculo partidista, con jaleos, aplausos, abucheos, dejando al margen el dolor y la tarea más importante, determinar qué pasó.

Salvando las distancias, que son muchas, la extrema gravedad de la actual crisis económica y el desesperante desempleo deberían ser suficientes como para abandonar las luchas políticas estériles, esas peleítas a las que se refería José Chamizo, cuyos reproches, en lugar de ser atacados, habrían de servir para recapacitar sobre las formas de hacer política. Si, en cambio, nuestros diputados quieren oír cosas bonitas, quizás tendrían que plantearse eliminar la figura del Defensor del Pueblo e, incluso, echar para atrás la creación del nonato escaño 110, propuesto por el presidente del Gobierno andaluz, José Antonio Griñán, para, al menos teóricamente, dar cobijo en la Cámara autonómica a la iniciativa popular y que en su día –víspera electoral– se interpretó como guiño al movimiento del 15-M. ¿Quieren acaso una voz mansa?

Por muy cura que sea, no digo que Chamizo sea un santo y, de hecho, su cargo es, al fin y al cabo, asignado por los parlamentarios, por políticos. En el caso de Andalucía, no en otras autonomías ni en el Estado, cabe agradecer que la institución no haya derivado en un cementerio de elefantes, sino que exista consenso sobre la misma figura desde hace dieciséis largos años. Por eso, Manuel Gracia ha intentado que su toque de atención el Defensor del Pueblo pasara desapercibido y quedara en la más estricta intimidad. En el duelo de la política, quizás ganaría el presidente del Parlamento y quienes se sintieron dolidos al toparse, frente a frente, con las palabras de la realidad; sin embargo, en un reto público, estoy seguro de que perderían todos los que, tan a gusto, calientan su escaño.

Cuando las encuestas del Consejo Superior de Investigaciones Sociológicas colocan a la clase política como uno de los mayores problemas del país, por algo será, no crean, señores diputados de Andalucía y Madrid, que la gente contesta al azar. Si el personal pudiera responder como le viniera en su real gana, la estadística que confecciona el CIS llevaría por título Estamos hasta el gorro de vosotros, y mucho más allá.

P. D.

La parva. Tiene un concepto extraño de la solidaridad el consejero de Turismo, Rafael Rodríguez. Por solidaridad, sostiene, los andaluces deberían veranear en Andalucía y así mostrar el compromiso para con esta tierra y para con una industria, la del turismo, que es vital para la comunidad. Extrapolando tal llamada, y so pena de ser calificados como insolidarios e incluso traidores a la patria autonómica, los madrileños habrían de pasar este verano en Madrid, los catalanes en Cataluña y los extremeños, como éste que escribe, en Extremadura. Puestos a jugar a los extremos, pues cada uno en su pueblo, por evidente solidaridad hacia sus vecinos. Y ya que estamos, comamos los garbanzos de aquí y bebamos los vinos de aquí. Sea España, en vez de Estado de las Autonomías, Estado de las Autarquías, en el mayor ejercicio de solidaridad jamás visto. No, consejero. Así no se vende Andalucía.

La simiente. Comienza a ser ya una tónica habitual por parte de las empresas andaluzas presentar ante los juzgados de lo Mercantil el preconcurso voluntario de acreedores –esto es, la protección del juez durante tres meses, prorrogable uno más, para que nadie pueda embargarle– para sí forzar a los bancos a sentarse a negociar la deuda. Es decir, que si existe un banco dispuesto a renegociar los préstamos y otro no, se lleva al juzgado el preconcurso y, de esta manera, ese no termina por convertirse en un sí. Esta fórmula fuerza un tanto la legislación mercantil, aunque lo cierto y verdad es que está dando sus frutos, puesto que las entidades financieras al final acceden a dar oxígeno a aquellas compañías que, aun teniendo negocio y renombre, están faltas de liquidez. Eso sí, no debería llegarse a estos extremos, pues al final la imagen de la empresa queda dañada.

La paja. “Al término de la Junta General Extraordinaria  de Accionistas, que se celebrará a puerta cerrada, se emitirá una nota de prensa con la información correspondiente”. ¿Queda claro? No periodistas. Es la segunda vez que le dedico ‘La paja’ a la falta de transparencia de Banca Cívica –grupo de cajas conformado por la andaluza Cajasol, Caja Navarra, Caja Canarias y Caja Burgos– por su oscurantismo hacia la prensa. A sus máximos directivos ya se lo advirtió un periodista en Madrid. A ruedas de prensa de entidades financieras más importantes hemos asistido –dijo– y nunca se nos han puesto tantas trabas a la hora de preguntar. Pero esos mismos directivos pensarán, para sí mismos, aquello de que para lo que nos queda en el convento… Es decir, como en breve se producirá la integración jurídica de Cívica en Caixabank, para qué complicarse más la vida…

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2 thoughts on “Hasta el gorro y más allá

  1. Barquero says:

    No se irrite D. Juan.No le haran el menor caso y ademas le puede subir la tension.
    Todo este, «y tu mas»,»ya te lo dije»,…. va a ir en un increscendo sostenutto.Lo que se nos avecina,propicia el rifirrafe y la algarabia en elgallinero.Los Ingresos bajan,los gastos suben,nadie acepta la realidad,todo son derechos,…….la salida logica es la suspension de pagos….que es lo que le va a ocurrir a España en un plazo no mayor de cuatro meses.Todas las Administraciones(incluida la SS) estan en quiebra.
    Entonces echaremos la vista atras y nos daremos cuenta de la insustanciabilidad de muchos comentrios,blogs,articulos,discursos,…bla,bla,bla..
    Muchisima gente lo va a pasar muy mal y durante mucho tiempo,…..y aquí,nuestro gran problema es la Torre Pelli.
    Un cordial saludo.

  2. El martillo says:

    Ese escaño 110 que propuso Griñán y nunca fue es la demostración de que los ciudadanos no tenemos representación en el Parlamento. Hasta tal punto carecemos de representación que los franquistas del PSOE hablaban de ese escaño como el que permitiría darle voz al pueblo. Es tan franquista como repugnante.

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