Zoido: comience ya la siega

Y ahora vengo yo, a segar sereno… Llego inmaculado, sin contaminaciones externas más allá de mis preferencias por el periodismo económico, a una Sección de Local cuyas cuestiones, a excepción de las empresariales, financieras y laborales, hasta ahora atisbaba desde la distancia. Tal lejanía tiene sus contras, siendo el principal la ausencia de profundidad al abordar los temas, pero también sus pros, dado que la atalaya me otorga una visión no manida de los asuntos, sobre todo cuando están por medio los dichosos políticos, no la política, quede esto último meridianamente claro.

Y desembarco con cara de asombro, sí, porque del ámbito municipal, el más cercano a los ciudadanos, el que marca su día a día, se ha adueñado la apatía, sobre todo en la cosa empresarial –ya estamos, saltó mi ascendencia económica, sigue el gusanillo por dentro–. A ver cómo lo digo, sin acritud, por supuesto: no se está haciendo nada, y nada es eso, la nada. Bueno, enredar, que es incluso peor, ni se come, ni se deja comer. Y aquí desempolvarán otra vez el discurso, aún muy socorrido año y medio después de ganar las elecciones, de la malísima herencia recibida del bipartito municipal que forjaron PSOE e Izquierda Unida, y tan sólo puedo replicar: por favor, señores, pónganse ya a gestionar, que para eso fueron votados, no para que el alcalde le haga la oposición parlamentaria al Gobierno autonómico de José Antonio Griñán.

Miremos hacia arriba, a La Moncloa, y veremos a un Mariano Rajoy centrado en los problemas de un país que se resquebraja económica y territorialmente, y dejando los intríngulis de su partido, el PP, a los fieles de Génova. Aquí, en cambio, y lejana ya la etapa electoral de masivas fotos a pie de bache, uno se pregunta dónde está ahora el primerísimo primer edil –saraos diversos y procesiones múltiples excluidos–. Y lo encontramos jugando a ser, sin serlo, Javier Arenas y dedicado a tareas del cuartel popular de San Fernando. Es Juan Ignacio Zoido como María Dolores de Cospedal: partido, muchísimo partido, y no ayuntamiento –él– o comunidad autómoma –ella–. En suma, no gestión.

No pasaría nada si, tras el líder, hubiera un competente equipo para afrontar los problemas de una vecindad hasta el gorro de los políticos –no lo digo yo, lo dice José Chamizo, Defensor del Pueblo Andaluz, yo tan sólo me sumo aportando un hasta las narices– y precisamente necesitada de gestión. Mas o no lo tiene o sí lo tiene aunque no le deja trabajar, a saber por qué, quizás sea por aquello del presidencialismo. Desconozco la respuesta, recuerden, queridos lectores, un recién llegado soy…

Pero he aquí que quien este artículo firma se topó para su bautizo local nada más y nada menos que con todo un patrón, Miguel Rus, echando pestes de la gestión municipal, por qué, por todo, zanjó el empresario. Entonces dije, uy, muy mal andará la cosa por Plaza Nueva como para que este buen hombre, quien rezuma izquierdas como yo sacerdocios, mande semejante lindeza al pepero que su propia patronal, la CES, contribuyó alegremente a aupar a la Alcaldía de Sevilla.

Si en su día Zoido prometió alfombra roja para los inversores, ahora parecen tropezarse con alambradas de espinos, rasgándoles el ánimo –y la moral– vía insalvables trámites burocráticos, con esa biblia del urbanismo por delante, o vía amenazas de subida de tasas locales, que gravarían aún más la actividad empresarial. Y al alcalde, que garantizó su mediación –aquí estoy yo– para que ningún emprendedor se marchara de Sevilla, se le están cayendo los proyectos de las manos, lujo que la ciudad, en estos tiempos de severa crisis, no puede ni debe permitirse.

Que si Ikea, que si Decathlon, que si Caixafórum, que si la fábrica de La Trinidad, que si la iglesia de Santa Catalina, que si la Gavidia… Sí, la imagen de un Ayuntamiento paralizado, sin capacidad de gestión, y así no puede seguir, no. Y, por cierto, muy preocupante la velada denuncia de Miguel Rus cuando apuntó, sin ofrecer más detalles, que el Consistorio se prestaba a los intereses empresariales particulares, y no a los generales. Uf, uf.

Pues a semejante berenjenal llega éste que escribe, que además de periodista es vecino de la villa, y como ciudadano de a pie contempla muchas promesas incumplidas –algunas de ellas sin que necesiten siquiera dinero, véase el caso de los gorrillas– y una Sevilla que, empresarialmente hablando, ahuyenta en vez de atraer. Son las consecuencias de un populismo y un régimen local presidencialista que hay que segar desde la raíz para sembrar gestión. Si no es así, mala cosecha, o vana.

P. D.

La parva. Sigo dándole vueltas, y es que no me cabe en la cabeza que la Junta de Andalucía dijera un día no necesitamos dinero del Estado y poco tiempo después pidiera un rescate de 5.000 millones de euros. De la nada al todo hay mucho, pero muchísimo, no estamos hablando precisamente de calderilla. No cuestiono la solicitud pues, tal y como comenté en una anterior entrada de ‘La Siega’, a correr y tonto el último. Lo que no comprendo es cómo se habla con tanta alegría de 5.000 millones cuando hace un mes era cero. Será que el Gobierno regional, por fin, ha abierto sus cajones y ha visto los agujeros.

La simiente. Hay quienes interpretan el arranque de Miguel Rus contra el alcalde como un ataque de celos. Primero, porque Zoido ningunea a la patronal sevillana CES, y segundo porque para hablar del Metro el primer edil fue a reunirse con el presidente de la patronal andaluza, Santiago Herrero, y no con Rus, que manda en la provincial. Un poquito hay de esto, aunque me quedo con la contundencia con la que se expresó el máximo representante de la CES puesto que, en alguna medida, realizó cierto –solo cierto– ejercicio de independencia respecto al poder político, y sacudió al Ayuntamiento con tanta virulencia como lo hizo con el Gobierno andaluz. Y eso es bueno, dado que de todos es conocido de qué pie cojean las patronales…

La paja. Señores presentes en el Pleno municipal, periodistas incluidos, os voy a contar un secreto, que no se entere nadie. Que el próximo lunes –hoy, querido lector– este Ayuntamiento anunciará la instalación de una multinacional en Sevilla que creará 400 empleos, no son precisamente moco de pavo, pero chitón, no os digo su nombre, quede en el misterio.  ¡Ah! Una pista más, la compañía es líder en su sector, je, je. ¿A qué estamos jugando, señor Maximiliano Vilchez, concejal de Urbanismo? No encuentro otra explicación que el deseo de sacudirse las críticas que le llegan por su gestión para este anuncio sin anunciar, que el anuncio con todos sus avíos corresponderá al alcalde, si es que no es el mismo anuncio que ya se anunciara…

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