¡¡¡A la p… calle!!!

Quiso el dios, cualquiera de ellos o, en su ausencia, la empresa pública sevillana Emvisesa, que el sexagenario Manuel González, vecino de San Jerónimo, no fuera hoy desahuciado ni puesto en la puta calle. Perdone, mi querido lector, tamaño exabrupto, quizás si escribiera sobre el barrio de las apariencias, Los Remedios, lo haría con palabras mucho más finas al oído y a la vista. Déjeme que me desahogue a gusto ya que en este caso, con su nombre y apellido, han confluido todas las grandes paradojas de la gigantesca ayuda del Estado a la banca y, sin embargo, han pasado desapercibidas. Me explico.

Nosotros, usted y yo, quienes estamos soportando la carga de esa ayuda multimillonaria vía recortes sociales y ajustes presupuestarios para pagar los intereses de la deuda del Estado, nosotros, usted y yo, insisto, casi –el casi llegó in extremis, ayer a mediodía– hemos asistido al desalojo de una persona mayor por parte de una empresa pública, y por pública entiéndase que la pagamos nosotros, usted y yo. No sé si me explico, la verdad, resulta que es rizar el rizo de las incongruencias. Ahí va otra vez. Yo, ciudadano, auxilio a las cajas permitiendo los desahucios al tiempo que yo, ciudadano, casi consiento –otra vez, casi– que una empresa pública del Ayuntamiento de Sevilla gestada y gestionada con mis impuestos eche de su casa a un sexagenario al que, por circunstancias de la vida, la cuota mensual del arrendamiento se le ha hecho más grande que la edad.

Vendrán a decirme, oye, tú, que Emvisesa no es una ONG, y si se hiciera cargo de todas las penurias, sería un pozo sin fondo. En efecto, no es una ONG, pero sí una promotora pública de viviendas sociales en barrios de clases media y media baja, no en Los Remedios, para quienes no tienen recursos para comprarse una casa de renta libre en Los Remedios. Si una persona ya muy entrada en años ha visto mermados sus ingresos y no puede afrontar religiosamente la mensualidad del piso, hay que buscarle alternativas y, en la recta final de su vida, no amargarle ésta con la seria amenaza de enviarle funcionarios judiciales y policías para ponerlo de patitas en la calle. De hecho, señores de la Plaza Nueva, les pregunto qué hubiera pasado si El Correo y los vecinos de San Jerónimo no hubieran prestado atención a Manuel González. Dudo muchísimo de que a mediodía de ayer hubieran enviado tan feliz comunicado de prensa anunciando un acuerdo, casi en el tiempo de descuento, que ampliaba el calendario para el abono de sus deudas y el cambio a un piso más barato. Y no. No estoy yo hablando de hacer de la excepción una regla. Me ciño única y exclusivamente a las excepciones, a casos muy concretos, pues, por desgracia, hay quienes aprovechan su propia desgracia para sacar provecho, y esos son los aprovechados.

Vendrán a decirme también, oye, tú, que hay bancos y cajas que exigen la devolución de la vivienda por impagos y no han recibido ayuda alguna por parte del Estado. En efecto, puede, pero de ese masivo auxilio a las cajas de ahorros se está beneficiando el conjunto de un sistema financiero español que, por cierto, y esto también hay que decirlo, está dando la espalda al Estado tanto a la hora de abrir el grifo del crédito a empresas y familias como al financiar el fondo de liquidez (rescate) para las comunidades autónomas, ¿o no? Léase de esta otra forma: yo te ayudo, tú no me ayudas.

Vendrán a decirme, como tercera réplica, oye, tú, que aquí está la ruinosa herencia del bipartito de PSOE e IU en Emvisesa. Pues, sinceramente, tienen toda la razón. Sí. Habría que pedir responsabilidades a quienes se les ocurrió la peregrina idea de hipotecar de por vida esta empresa pública de VPO –insisto, de viviendas sociales– para construir el nuevo Fibes. Éstos sostendrán, por su parte, que de otra forma no se hubiera acometido la necesaria ampliación del Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla porque ninguna constructora privada quería asumir las condiciones del contrato público. Quizás éstas no fueran las más propicias, puesto que vean el resultado para Emvisesa… Ahora, eso sí, percibo cierto tufo en esta estrategia de muerte anunciada de la sociedad pública. ¿Será el que desprenden ciertas constructoras que ansían coger esa actividad que abandonaría la fallecida, a la que, en vida, siempre criticaron? Ahí lo dejo…

Menos mal que los jueces, que no son políticos, comienzan a poner coto a los desahucios a falta de una acción decidida por parte de unos políticos que han protegido sobremanera a las cajas incluso frente a sus propios administrados, los ciudadanos. Pienso, por ejemplo, en ese engendro llamado banco malo cuya filosofía se resume en: tú, banco o caja, tienes un larguísimo rosario de activos inmobiliarios (viviendas, suelos) sin vender y activos tóxicos (hipotecas) y yo, que soy el Estado, te los escondo durante quince años y, así, no te computan como pérdidas en tus cuentas. Ojos que no ven… Pues igual que se ha hecho para la banca, debería hacerse para quienes, por causas justificadas, no pueden abonar sus mensualidades y corren el peligro de quedarse sin casa. Un banco que no sería malo, sino muy bueno, donde depositar esos pisos y facilitar los pagos a sus inquilinos para no verse en ésa que siempre es muy puta: la calle.

P.D.

La parva. Qué verdad es eso de que las empresas familiares se van diluyendo conforme crece la familia y pocas pasan más allá de la tercera generación. En los últimos años hemos asistido a dos sonados enfrentamientos en arraigadas familias empresariales de Sevilla. Uno, el de los Ybarra, que dejaron las riendas de la compañía alimentaria en manos de Migasa. Y dos, la de los Madariaga, que se ha saldado con la salida del grupo de Gonzalo de Madariaga. Ahora el anuncio de que Miguel Gallego quiere vender su participación en Migasa tiene visos de convertirse en otro culebrón. Éste, como se suele decir, se veía…

La simiente. “Si la idea es buena y sus emprendedores son gente seria, las puertas de la financiación están siempre abiertas”. Así argumentan desde Caixabank, que absorbió a la sevillana Cajasol, su entrada en el capital de Xtraice, una empresa de Salteras dedicada a la fabricación de pistas de hielo artificial y cuyos mercados prioritarios están en el extranjero. La intención de la firma es abrirse más nichos en el exterior, y a ello destinará la financiación aportada por la entidad catalana. Detalles como éstos por parte de la banca son necesarios para infundir ánimo en unos emprendedores, que tienen como queja común el portazo generalizado con el que se topan al acudir a por financiación.

La paja. Excelentísima ministra de Empleo, Fátima Báñez: ¿Me puede usted decir, pero con datos certeros, no con palabras, dónde encuentra argumentos reales para hablar de que la economía española está mejorando? Porque los publicados ayer sobre la evolución del paro y el disparado gasto en prestaciones por desempleo, que pone en riesgo, otra vez, el cumplimiento del objetivo de déficit público estatal, además de las negras previsiones de las casas de analistas y organismos internacionales más dispares, no casan con sus brotes verdes, querida ministra. Sí, hay que infundir optimismo, pero a menos que usted me lo explique con datos, yo no la creo.

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One thought on “¡¡¡A la p… calle!!!

  1. barquero says:

    Un desahucio va siempre amparado por una orden judicial,no viene propiciado por una arbitrariedad del banco o por la codicia de un malvado arrendador.Se origina siempre por el no pago de las cuotas hipotecarias que los desahucidos firmaron.
    Los jueces ,para sentenciatr se rigen por el Texto Refundido de la Ley Hipotecarial de 8 Febrero del 46.Es una Ley que ha tenido,con leves modificaciones,mas de 66 años de vigencia y no ha sido una mala Ley.
    Ahora con la crisis, con la sensibilidad social que genera los desahucios retransmitidos por las teles y por el uso que politico se hace de ellos,se hace necesaria una modificacion de la norma que garantice,por un lado el pago de las cuotas pactadas, pero que al mismo tiempo evite situaciones penosas como las que vemos y que se convierten en autenticos «realitys shows»,haciendo ademas que el banco asuma parte del riesgo que conlleva todo prestamo.
    Lo que me extraña de esto,ed que siendo el PSOE un partido tan «sociá»,ni él ni la prensa progresista que le ha mantenido durante tantos años en el Poder,celebrando sus logros sociales, no hayan insistido nunca en derogar o modificar esta Ley tan franquista.Pero nunca es tarde si la dicha es buena y será seguramente durante el mandato del PP cuando se llegue al acuerdo y un Parlamento con mayoria de la derechona apruebe una Ley Hipotecaria mas justa y mas acorde con la sensibilidad de la ciudadania.
    Pero esa sensibilidad e indignacion la podia/an haber sacado un poquito antes,¿no le parece?,…por cierto,¿sabe ud. cuantos desahucios se hicieron entre 2.004/2.011…?
    Un cordial saludo.

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