¡Otra ronda! El proveedor paga

Y ahora que llega la Feria de Abril, oye, te invito a mi caseta, calle del torero tal, número tanto, con cadenetas y farolillos, a bailar, a bailar, a bailar, alegres sevillanas, todo el mundo a bailar, mi traje de chaqueta, mi corbata y mi puro, pico del pañuelo saliendo del bolsillo, véanme todos en este carruaje de caballos, negras gafas de sol y llevándome la mano al sombrero de ala ancha, ligeramente inclinado sobre mi sevillanísima cabeza, para saludar con distinción a los míos, soy, sí, el amo del Real, ni se nota, bendita apariencia, que estoy pelao, ni un euro tengo, en casa, Avecrem para el caldo, pero, insisto, te invito a mi caseta, yo pido las rondas para mí y mis amigos, y tú pagas.

Queda muy bien eso de lanzar al mundo que, por primera vez en equis años, los mismos que gobernó la izquierda en esta ciudad –a la que, por cierto, tampoco eximo de la roncha que les dejó–, las empresas municipales han logrado cuadrar sus cuentas y miren, miren, qué bonito el recién parido superávit. De entrada, este indicador contable, el del superávit, es a una sociedad pública lo que el blanco al negro, es decir, nada. Muestra fortaleza, dado que revela si los fondos propios (capital más reservas) son positivos o negativos (en este último caso, déficit). Sin embargo, como todo depende del dinero que aporta el Ayuntamiento y de la intención de éste de mantener o no un servicio público vía aportaciones o subvenciones, si hay superávit, chapó, y si no lo hay, pues tampoco pasará nada, ya saldrá más dinero de las arcas locales o, en su defecto, la empresa se irá al garete.

Dos ejemplos. Primero: ¿Hay déficit en Sevilla Global o Giralda TV? Para ellas, ni un euro más, ciérrense. Segundo: ¿Hay déficit en Lipasam o Tussam? Uy, estamos aquí hablando de limpieza y transporte urbano, éstas son palabras mayores, servicios públicos con mayúsculas, háganse los ajustes contables necesarios en ambas sociedades y, sea como sea, espántese el fantasma de la liquidación que merodea con la tijera presupuestaria y el saneamiento local impuestos por el Gobierno de Rajoy. Y ahora, una pregunta: ¿Esto sería posible en una empresa privada? No. Si en ésta se agota la teta, no habrá leche de la que seguir mamando.

Dicho esto, vayamos a Lipasam. Canta superávit el responsable de la misma, Maximiliano Vílchez, también delegado municipal de Urbanismo. Es verdad, ahí está la contabilidad –con su balance y su cuenta de pérdidas y ganancias– que así lo constata, y, además, con una menor aportación económica del Consistorio. Éste ha puesto menos parné y, por tanto, el coste del servicio para los contribuyentes ha sido menor y, para cuadrar el círculo, ha rebajado la deuda financiera –léase, con los bancos–. Hasta aquí, magnífico. Pero si profundizamos en los números, encontraremos algunas hechuras que hacen fea a la criatura.

Por un lado, la deuda contraída con los proveedores se duplica, triplicándose el plazo aconsejado –y a partir de 2013 obligado– para afrontar los pagos. Y, por otro, desde Lipasam se libera un préstamo para aliviar los problemas de liquidez (rescatar) a Tussam. ¿Conclusión? Se carga sobre las espaldas de los proveedores unas cuentas que, de cara al público, vienen requetebién presentadas…

No sólo ocurre con Lipasam. En la contabilidad de la empresa municipal de transporte se reconoce que se supera con creces el plazo legal de liquidación de las facturas pendientes con las empresas que le suministran bienes y servicios. Es más, reseña, seis de cada diez pagos no se efectúan en plazo legal, y se tarda como media la friolera de 195 días, el doble que un año antes. Son datos oficiales de Tussam. Su responsable, Demetrio Cabello, a la sazón delegado municipal de Seguridad y Movilidad, también presumió de superávit, de resultados positivos, de menor endeudamiento financiero.

No queda ahí la cosa. Un paso más. Cojamos las cuentas del Ayuntamiento analizadas por el interventor municipal, quien ha advertido de que ahora se tarda mucho más en abonar a los proveedores que antes de concebir el plan de ajuste municipal que hacía posible que se recibiera el dinero del Instituto de Crédito Oficial para pagar ¿a quiénes? Precisamente a los proveedores.

¿Buena gestión? Se están enderezando las cuentas locales con un menor presupuesto, estrategia loable. Toca apretarse el cinturón, aumentar la productividad y aminorar los gastos. No obstante, se está pagando a la banca y –esto clama al cielo– presumiendo de administración rigurosa y diligente cuando son los proveedores los que, con la demora creciente en los pagos y los préstamos entre empresas municipales, soportan el ajuste impuesto por el equipo de municipal de Juan Ignacio Zoido. Esto es fanfarronear con el dinero ajeno, además de una patada hacia adelante que pone en duda la capacidad para, a lo largo de 2013, cumplir la legislación europea que exige saldar las facturas en 30 días como máximo. Venga, otra ronda, que seguirán pagando ellos. A gorronear…

P. D.

La parva. No debe sentar nada bien que a una administración como la andaluza gobernada por la izquierda (PSOE e IU) le haya dicho la Inspección de Trabajo que ha ido en contra de sus trabajadores vulnerándoles su derecho a la huelga. Ha ocurrido con el conflicto de los MIR, pues ha dado la razón a los médicos residentes que denunciaron su sustitución durante el paro indefinido que protagonizaron los pasados meses de noviembre y diciembre –próxima parada, los juzgados de lo Social–. Y es que en el SAS no se notan las huelgas. Al contrario, cuando se convocan, hay incluso más médicos trabajando…

La simiente. Desde aquí, felicidades al equipo del Centro de Coordinación Operativa de (Cecop) de Sevilla por su labor informativa en las redes sociales durante toda la Semana Santa. El hecho de haber tenido al instante los detalles sobre dónde se ubicaban cada cruz de guía, cada paso, cada palio, no sólo ha sido de gran utilidad a los medios de comunicación, sino que, sobre todo, ha marcado un antes y un después a la hora de organizar las rutas de los cofrades para contemplar el paso de las hermandades por el Centro de la capital. El dedo deslizando la pantalla del móvil para ver el Twitter del Cecop a través de la cuenta Sevilla Participa (@Ayto_Sevilla) era una estampa habitual. Todo un acierto.

La paja. El alcalde de La Roda de Andalucía, Fidel Romero (IU), asegura que, de aprobarse la Ley de Régimen Local en los términos concebidos por el ministro Montoro, se declarará insumiso, y sólo la Guardia Civil sería capaz de echarlo de la Alcaldía, que para eso fue elegido democráticamente por sus vecinos. Sí, señor Romero, así se habla, gran lección democrática la suya. Porque, claro, en este país, las leyes de derechas que no gustan están para no cumplirlas, ¿verdad? Pues no. A usted lo ha colocado su pueblo y a Mariano Rajoy lo ha colocado mayoritariamente el pueblo español. Y le guste o no, la ley es la ley. Lo contrario sería la selva para que cualquier ayuntamiento se saliera de madre.

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